Transformación persistente de la personalidad tras experiencia catastrófica
El imaginario
colectivo pronuncia que la tensión emocional en las personas puede incidir en
ansiedad, fobias, agresividad, depresión, hiperactividad, adicciones,
obsesiones y un largo etcétera con diferentes grados antes del aplicar a perfil
de trastorno específico. En este sentido de "dolor emocional
excesivo" es reconocido que la mayoría de los individuos logra dominar
situaciones inesperadas y no deseada sin afectar de manera persistente su
actividad cotidiana, estilo y estructura mental.
Sin embargo, cuando los ahora llamados "trastornos" impactan negativamente el ámbito personal y de relaciones es muy pertinente acudir en tiempo y forma al apoyo profesional. En esta semana, tres casos aislados y enigmáticos del lado oscuro generan reflexión sobre tipo de trastornos y consecuencias.
1) En la República de Serbia, un veterano de guerra mató con arma de fuego a 13 personas de su familia y vecinos (entre las víctimas, su mamá, hijo, a un niño de dos años, e hirió a su mujer) se desconoce el móvil. El perfil del victimario: Intento de suicidio previo al ser detenido, el mejor vecino, no bebía alcohol, su familia era tranquila, fue obrero y perdió su trabajo hace un año, luego agricultor, creció sin padre... se suicidó cuando él era un niño, tío y primo ingresaron hace tiempo a hospitales psiquiátricos.
2) La valiente guerrera, Rosario Ibarra de Piedra, en el contexto de un acto conmemorativo afirmó que "le duele la incomprensión de mucha gente que culpabiliza a los desaparecidos que militaron en alguna organización política" y que la Ley General de Víctimas es un insulto por su orientación básica de lograr indemnizaciones económicas para quienes han sufrido el asesinato o la desaparición de un familiar. Que la vida de un ser querido "no se compra ni se vende".
Remarquemos para nuestros efectos que la nueva Ley también incluye "servicios de atención mental en los casos en que, como consecuencia de la comisión del hecho punible o de la violación a sus derechos humanos, la persona quede gravemente afectada psicológica y/o psiquiátricamente"... digamos señales con claridad de principios, objetivos y medios.
3) La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) informó de investigación iniciada hace cuatro meses la desarticulación y detención de una banda de presuntos delincuentes, quienes privaron de la libertad a ocho personas -seis ya liberados, una fue mutilada y otra en calidad de desaparecida-.
Analizando, es claro que los ejemplos tienen diferente origen y criminalización. Visibilicemos desde su impacto psicológico y más allá de lo económico, de la transformación persistente de la personalidad tras experiencia catastrófica (F62.0) con base en la Clasificación Internacional de Enfermedades Mentales, promovido por la OMS (Organización Mundial de la Salud) hoy el CIE-10.
Pautas para el diagnostico del citado trastorno. Explica profundo resquicio en la personalidad de las víctimas ante las experiencias vividas. 1. Grupo de población (campos de concentración, torturas, desastres y exposición prolongada a situaciones amenazantes para la vida, por ejemplo el secuestro, cautiverio prolongado con la posibilidad inminente de ser asesinado) y 2. Sus rasgos (actitud permanente de desconfianza u hostilidad hacia el mundo, aislamiento social, sentimiento de vacío o desesperanza, sentimiento permanente de "estar al límite", como si se estuviera constantemente amenazado y vivencia de extrañeza de sí mismo).
Para concluir, evidentemente la moraleja universal es la prevención del delito y tratamiento psicológico, entre otros, como una importante y útil herramienta personal, grupal y comunitaria. Una aspiración con fundamento en la realidad para construir una política integral en éstos y otros temas de toda agenda.
Sin embargo, cuando los ahora llamados "trastornos" impactan negativamente el ámbito personal y de relaciones es muy pertinente acudir en tiempo y forma al apoyo profesional. En esta semana, tres casos aislados y enigmáticos del lado oscuro generan reflexión sobre tipo de trastornos y consecuencias.
1) En la República de Serbia, un veterano de guerra mató con arma de fuego a 13 personas de su familia y vecinos (entre las víctimas, su mamá, hijo, a un niño de dos años, e hirió a su mujer) se desconoce el móvil. El perfil del victimario: Intento de suicidio previo al ser detenido, el mejor vecino, no bebía alcohol, su familia era tranquila, fue obrero y perdió su trabajo hace un año, luego agricultor, creció sin padre... se suicidó cuando él era un niño, tío y primo ingresaron hace tiempo a hospitales psiquiátricos.
2) La valiente guerrera, Rosario Ibarra de Piedra, en el contexto de un acto conmemorativo afirmó que "le duele la incomprensión de mucha gente que culpabiliza a los desaparecidos que militaron en alguna organización política" y que la Ley General de Víctimas es un insulto por su orientación básica de lograr indemnizaciones económicas para quienes han sufrido el asesinato o la desaparición de un familiar. Que la vida de un ser querido "no se compra ni se vende".
Remarquemos para nuestros efectos que la nueva Ley también incluye "servicios de atención mental en los casos en que, como consecuencia de la comisión del hecho punible o de la violación a sus derechos humanos, la persona quede gravemente afectada psicológica y/o psiquiátricamente"... digamos señales con claridad de principios, objetivos y medios.
3) La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) informó de investigación iniciada hace cuatro meses la desarticulación y detención de una banda de presuntos delincuentes, quienes privaron de la libertad a ocho personas -seis ya liberados, una fue mutilada y otra en calidad de desaparecida-.
Analizando, es claro que los ejemplos tienen diferente origen y criminalización. Visibilicemos desde su impacto psicológico y más allá de lo económico, de la transformación persistente de la personalidad tras experiencia catastrófica (F62.0) con base en la Clasificación Internacional de Enfermedades Mentales, promovido por la OMS (Organización Mundial de la Salud) hoy el CIE-10.
Pautas para el diagnostico del citado trastorno. Explica profundo resquicio en la personalidad de las víctimas ante las experiencias vividas. 1. Grupo de población (campos de concentración, torturas, desastres y exposición prolongada a situaciones amenazantes para la vida, por ejemplo el secuestro, cautiverio prolongado con la posibilidad inminente de ser asesinado) y 2. Sus rasgos (actitud permanente de desconfianza u hostilidad hacia el mundo, aislamiento social, sentimiento de vacío o desesperanza, sentimiento permanente de "estar al límite", como si se estuviera constantemente amenazado y vivencia de extrañeza de sí mismo).
Para concluir, evidentemente la moraleja universal es la prevención del delito y tratamiento psicológico, entre otros, como una importante y útil herramienta personal, grupal y comunitaria. Una aspiración con fundamento en la realidad para construir una política integral en éstos y otros temas de toda agenda.
Aspectos psicológicos comunes
durante una catástrofe
Pueden aparecer:
- Sentimientos de intenso malestar;
inquietud, desamparo, indefensión.
- Miedo a perder la propia vida y la de
los seres queridos.
- Sentimientos de solidaridad y empatía.
Aspectos psicológicos comunes
después de una catástrofe.
Después de una catástrofe
puede aparecer:
- Ansiedad anticipatoria
- Las primeras conductas inmediatas a la
emergencia siempre van dirigidas a la búsqueda de seres queridos y a recuperar
la unidad familiar.
- Algunas alteraciones en el sueño y
conducta alimentaria en los días y semanas posteriores
- Urgente necesidad de contar una y otra
vez la experiencia vivida.
- Atribución de control externo: el
resultado de lo que ha ocurrido en el suceso se atribuye fuera de uno mismo
- Sentimientos de solidaridad y empatía.
Según la clasificación de los
“Trastornos mentales y del comportamiento” CIE 10, “Se trata de un trastorno
que surge como respuesta tardía o diferida a un acontecimiento estresante o a
una situación (breve o duradera) de naturaleza excepcionalmente amenazante o
catastrófica ,que causaría por si mismo malestar generalizado en casi todo el
mundo (por ejemplo ,catástrofes naturales o producidas por el hombre ,combates
,accidentes graves ,el ser testigo de la muerte violenta de alguien, el ser
victima de tortura ,terrorismo ,de una violación o de otro crimen.
El comienzo sigue al trauma
con un periodo de latencia cuya duración varía desde unas pocas semanas hasta
meses (pero rara vez supera los seis meses). El curso es fluctuante, pero se
puede esperar la recuperación en la mayoría de los casos. En una pequeña
proporción de los enfermos, el trastorno puede ser durante muchos años un curso
crónico y evolución hacia una transformación de la personalidad.
Según el Cie-10
F62.0 Transformación
persistente de la personalidad tras experiencia catastrófica
Transformación persistente de
la personalidad que puede aparecer tras la experiencia de una situación
estresante catastrófica. El estrés debe ser tan extremo como para que no se
requiera tener en cuenta la vulnerabilidad personal para explicar el profundo
efecto sobre la personalidad. Son ejemplos típicos: experiencias en campos de
concentración, torturas, desastres y exposición prolongada a situaciones
amenazantes para la vida (por ejemplo, secuestro, cautiverio prolongado con la
posibilidad inminente de ser asesinado). Puede preceder a este tipo de
transformación de la personalidad un trastorno de estrés post-traumático
(F43.1). Estos casos pueden ser considerados como estados crónicos o como
secuelas irreversibles de aquel trastorno. No obstante, en otros casos, una
alteración persistente de la personalidad que reúne las características que a
continuación se mencionan, puede aparecer sin que haya una fase intermedia de
un trastorno de estrés post-traumático manifiesto. Sin embargo, las transformaciones
duraderas de la personalidad después de una breve exposición a una experiencia
amenazante para la vida como puede ser un accidente de tráfico, no deben ser
incluidas en esta categoría puesto que las investigaciones recientes indican
que este tipo de evolución depende de una vulnerabilidad psicológica
preexistente.
Pautas para el diagnóstico
La transformación de la
personalidad debe ser persistente y manifestarse como rasgos rígidos y
desadaptativos que llevan a un deterioro de las relaciones personales y de la
actividad social y laboral. Por lo general, la transformación de la
personalidad debe ser confirmada por la información de un tercero. El
diagnóstico esencialmente se basa en la presencia de rasgos previamente
ausentes como, por ejemplo:
a) Actitud permanente de
desconfianza u hostilidad hacia el mundo.
b) Aislamiento social.
c) Sentimientos de vacío o
desesperanza.
d) Sentimiento permanente de
"estar al límite", como si se estuviera constantemente amenazado.
e) Vivencia de extrañeza de
sí mismo.
Esta transformación de la
personalidad debe haber estado presente por lo menos durante dos años y no debe
poder ser atribuida a un trastorno de la personalidad preexistente o a un
trastorno mental distinto del trastorno de estrés post-traumático (F43.1).
Incluye: Transformación de la
personalidad tras experiencias de campo de concentración, desastres y
catástrofes, cautiverio prolongado con peligro inminente de ser ejecutado,
exposición prolongada a situaciones amenazantes para la vida como ser víctima
de un acto terrorista o de torturas.
Excluye: Trastorno de estrés
post-traumático (F43.1).
Bibliografía:
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2947058.htmBibliografía:




