domingo, 1 de diciembre de 2013


TÉCNICAS DE DESMOVILIZACIÓN PSICOLÓGICA


Se considera que la política de desmovilización y reinserción debería ser manejada de una manera diferente, en cabeza de una agencia civil del Estado, de alto nivel, con capacidad técnica, operativa, administrativa y financie- ra. La experiencia dejada en la materia por la antigua Dirección para la Reinserción debería ser capitalizada a favor de la nueva agencia para la desmovilización y reinserción. Conviene valorar, a su vez, las fórmulas ensayadas en la segunda generación de experiencias de desmovilización. En todo caso, sería interesante pro- pender por un esquema mixto (público/privado) que permitiera una oferta más oportuna y me- nos lenta. Dicho esquema se justifica si y sólo si permite, o bien, facilita mayor sincronía en el manejo de las diferentes problemáticas presentes en los procesos de desmovilización y reinserción. También sería factible examinar un esquema mixto nacional/internacional, pero para éste –y con más razones– son imperativos los consensos mínimos a los que nos hemos re- ferido.

A propósito de la estructura de dicha agencia, en el proyecto se ha propuesto la tesis de incorporarla a la estructura de la Red de Solidaridad dado el actual recorte del aparato estatal y la función en la Red de ciertas entidades. Sobre tal propuesta conviene realizar unos breves comentarios.
A propósito de la estructura de dicha agencia, en el proyecto se ha propuesto la tesis de incorporarla a la estructura de la Red de Solidaridad dado el actual recorte del aparato estatal y la función en la Red de ciertas entidades. Sobre tal propuesta conviene realizar unos breves comentarios:

La iniciativa de articular la desmovilización y reinserción a la entidad encargada, en principio, de buena parte de la ejecución de la política social, depende de esos mínimos consensos sobre qué espera el país luego de la transición: ¿hacer presencia estatal en zonas excluidas? ¿Incluir sectores de población y zonas excluidas? ¿Tomar la desmovilización y reinserción como pretexto para generar una plataforma de oportunidades e instalar capacidades?, entre otros interrogantes. Es claro que el país aún no ha llegado a esos mínimos consensos.
Antes de dar viabilidad a la iniciativa con- viene examinar qué pasó cuando el proceso de desmovilización y reinserción en los años noventa descansó en una Secretaría de la Red.
Antes de trasladar las funciones en materia de desmovilización y reinserción, conviene anotar que la actual Red de Solidaridad está lejos de operar –precisamente– como red. Prima en sus ejecutorias un enfoque asistencial poco sano y menos sano aún en materia de desmovilización y reinserción, puesto que, como bien se anotó, en estos procesos se da, entre otras, la transición de “una vida parasitaria a una productiva”.
Independientemente de la opción que se adopte, se reitera la necesidad de un responsable institucional de las experiencias de desmovilización y reinserción. En éste recaería la conducción del proceso, la coordinación de su ejecución y la responsabilidad política. Su objetivo central sería la transición de los ex combatientes, paralelo a un trabajo en los diferentes puntos de su llegada (del Estado y la sociedad). Para ello, precisa del concurso de diversas agencias estatales. Así pues, es su deber el engrana- je de todo el aparato estatal (de acuerdo con funciones, competencias y recursos) en pro de una respuesta más idónea. También, sería responsable de estimular y articular las acciones de la sociedad, así como de canalizar la cooperación internacional.
La agencia deberá diseñar un sistema unificado de información, seguimiento, control y evaluación. Los programas deberán ser planificados, estratégicos, anticipados, participativos y –por supuesto– financiados. Los programas también han de ser diversificados atendiendo a las características de la población desmovilizada; claro está que sin generar discriminaciones entre experiencias o procesos de desmovilización y reinserción.
La fuerza pública debe participar en el proceso, como parte de los ‘filtros’ necesarios para el inicio de la desmovilización, en calidad de garante de la seguridad de los excombatientes y siendo parte de la búsqueda de alternativas de reincorporación. Empero, no es recomendable que sea la gestora de la primera etapa del proceso: la desmovilización. Tampoco es aconsejable man- tenerle dicha facultad, porque su experiencia no es la atención humanitaria y de emergencia que se da inicialmente y de la cual depende buena parte del proceso de reincorporación a la vida civil y a la legalidad.

La etapa de la desmovilización en la cual los trabajos de urgencia ya han sido realizados, la calma retorna paulatinamente al lugar del desastre y los equipos de respuesta empiezan a ser relevados, en esta fase se puede observar las siguientes manifestaciones:

-        Dificultad emocional para aceptar el término de las operaciones, deseo de seguir trabajando.

-        Melancolía, depresión.

-        Inquietud, disgusto o aburrimiento ante el trabajo rutinario

-        Sentimientos de extrañamiento por el trabajo en desastre.

-        Sentimientos de extrañamiento por la familia.

-        Sentimientos de cólera o frustración.

-        Necesidad de hablar, contar y repetir las vivencias del desastre.

-        Conflicto con los compañeros que no participaron en las operaciones del desastre, sentimientos de superioridad.

-        Conflicto con la familia, esta puede estar enojada por su ausencia prolongada por el desastre.


Recién el los últimos años se ha dado importancia a la tensión psicológica producto del trabajo en desastres y se han propuesto nuevos métodos para ayudar a los equipos de primera respuesta, a superar los estresores traumáticos como la presencia de muerte de niños pequeños o la muerte de bomberos o accidentes con saldo masivo de víctimas.
La norma NFPA 1500 - 1987, Sección 1-8-6.1, contempla el uso del Debrifin como técnica para Incidentes Críticos en estrés (CID)

Parte de la aplicación de esta norma contempla las siguientes consideraciones :

1.-     El principal objetivo inmediato con los trabajadores de los equipos de respuesta que participan en un desastre o se ven involucrados en un incidente crítico en stress es el de minimizar la severidad y duración del trauma emocional.

2.-     Se debe permitir la expresión de sus emociones y ayudarlos a entender y comprender sus sentimientos y los efectos psicológicos que puedan aparecer algunas semanas después.

3.-     Existen técnicas de ayuda psicológica que se orientan a los objetivos planteados líneas arriba y se conoce como Desmovilización Psicológica, Defusing, Debriefing, las cuales pueden ser espontáneas o dirigidas, esta acción la puede realizar personal entrenado pero de preferencia por psicólogos, previamente capacitados.

4.-     El "Debrifing" puede ser aplicado varios días después de terminado el trabajo, se ha visto que si el trabajo duro siete días generalmente se necesita otros siete días  para que el personal este listo para un Debrifing.

5.-     Después de una semana se debe de realizar un seguimiento y reunión con el equipo  para evaluar su readaptación a la rutina laboral y familiar

6.-     El Debrifing no es una reunión de crítica ni de poses de  dureza emocional sino es más  bien una oportunidad en la cual el trabajador    del equipo de respuesta puede expresar sus   emociones y sentimientos, y ser comprendido, manifiesta sus síntomas físicos y psicológicos   que puede estar sintiendo aprende a reconocerlos como reacciones esperadas en  estas circunstancias y se prepara para reintegrarse a la rutina diaria.


7.-     Al término de una emergencia que a significado  situaciones de alto riesgo o peligro para los  equipos de respuesta, o a demandado gran agotamiento de éstos equipos, se recomienda al    retorno a la base una breve sesión de  "Desmovilización" la cual se   aplica el mismo día y en forma inmediata, no requiere la presencia de un profesional psicólogo, y permite la ayuda a estabilizar la    situación y mitigar el impacto, bajo la  consigna nadie debe de regresar a sus  hogares    o labores acostumbradas sin antes haber pasado    por esta actividad







Cuidado en Salud Menta de Equipos de Primera Respuesta



Los accidentes, desastres y catástrofes se presentan con mayor frecuencia cada día, producto del crecimiento desproporcionado de las ciudades y la falta de una planificación urbana adecuada y acorde con las necesidades actuales. En este sentido cada día se hace mas común la aparición de peligros conocidos como “Natech” (natural tecnological disaster) que son desastres tecnológicos desencadenados por desastres naturales por ejemplo.
A partir de este crecimiento demográfico, comercial, industrial y la incorporación de importantes obras de infraestructura públicas, ha significado una serie de esfuerzos orientados a mejorar la respuesta de los servicios de emergencia de nuestro país. Sin embargo, este esfuerzo de grandes proporciones sólo se ha generado a partir de las instituciones que realizan la labor de salvar vidas y bienes, dejando un importante vació en muchas áreas del apoyo al servicio, y la salud mental de los equipo de primera respuesta es una situación compleja que no se ha tratado con la importancia adecuada.
Cuando ocurre un evento con características de desastre, se menciona con frecuencia la cantidad de víctimas, las causas del evento, las infraestructura perdida y el impacto psicológico de las víctimas y las personas expuestas a este desastre, pero que pasa con los encargados de dar respuesta y ayuda a estas personas?. Se transforman en otro tipo de víctima, de carácter silenciosa y que muchas veces no reconocen que también son vulnerables, ejerciendo un impacto de repercusiones importantes sobre la salud física y mental de los integrantes de los equipos de respuesta.

Lifton (1967) fue uno de los primeros investigadores que trato sobre el deterioro psicológico de los equipos de rescate; en 1984 la Federal Emergency Management Agency (FEMA), conjuntamente con el Nacional Institute of Mental Health (NIMH) de los EU, empezaron a preocuparse por el impacto psicosocial de los desastres en los equipo de respuesta (bomberos, policías, paramédicos, etc.); dicho impacto incluye términos como Incidente Crítico en Stress, y Síndrome de Stress Post Traumático, de este modo los integrantes de los equipos de respuesta son las víctimas ocultas del desastre.
El stress puede ser definido como la respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de un sujeto que busca adaptarse y reajustarse a presiones tanto internas como externas, el stress no es una enfermedad pero si puede causar en el ser humano desde ligeros desordenes psicosomáticos hasta la misma muerte.
El estado de alarma es el primero y el más importante, se presenta cuando suena la llamada selectiva de la central de alarma, en este momento se activa el sistema del stress en todo nuestro organismo, es un estado de movilización generalizado de todas nuestras reservas de energía. Uno de los primeros cambios es el incremento en la secreción de la hormona adenocorticotrofina (ACTH) por parte de la glándula pituitaria que se encuentra en la base del cerebro, la cual actúa sobre las glándulas suprarenales, motivando la segregación de la Adrenalina, responsable del estado de máxima alerta de todo nuestro organismo, provocando la liberación de las reservas de glucosa, ácidos grasos libres, hidrocordicoides, esteroides, etc. Como consecuencia de este estado de alarma, aumenta la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, la frecuencia respiratoria, la tensión muscular, la transpiración, la liberación de factores coagulantes de la sangre, la redistribución de la sangre a favor del cerebro y de los músculos y por consiguientes la disminución del ritmo digestivo.

Cuando el stress no es efímero como el trabajo en desastres o en emergencias que demandan la permanencia en el lugar de las operaciones por varias horas o días, tienden a aparecer en el organismo los CORTICOIDES que van a favorecer el aumento de los azúcares en la sangre, el colesterol, la presión arterial, se debilitan las defensas inmunitarias, se favorece la osteoporosis, la atrofia muscular y la retención del agua y el sodio en el riñón.
Existe un limitado volumen de energía adaptativa disponible y concentrarla en una sola demanda aumenta en forma creciente nuestra vulnerabilidad a otras demandas, en especial si se tiene en cuenta que el STRESS ES DE CARÁCTER ACUMULATIVO, es decir que si no se hace nada para eliminarlo los residuos bioquímicos y la tensión emocional que causan ciertos eventos, estos van a mermar nuestra capacidad de respuesta ante otros eventos o demandas.
El estado final es el agotamiento, el stress prolongado va dejando cicatrices bioquímicas indelebles que nos predisponen a las enfermedades, a las infecciones, el envejecimiento y la muerte. En el contexto operativo estamos hablando de la disminución significativa del desempeño y por ende de la eficiencia y eficacia, haciéndonos proclives a cometer errores que en los integrantes de los equipos de respuesta pueden llegar a ser fatales
La modalidad de trabajo de los Cuerpos de Bomberos, se caracteriza por sus intervenciones en eventos traumáticos, al respecto la Asociación Psiquiátrica Americana (1987) define a un evento traumático a cualquier circunstancia psicológicamente estresante que está fuera de las experiencias humanas normales. Estos eventos traumáticos incluyen a los incidentes críticos en stress, los cuales pueden tener consecuencias serias desde el punto de vista de la salud mental si no son tratados oportuna y adecuadamente.
Davis Michael (1996) define al Incidente Crítico como la situación que experimentan los trabajadores de emergencias que enfrentan un trauma repentino y especifico como puede se la falla en la misión, la presencia de excesivo sufrimiento humano, situaciones amenazantes para la integridad física de los equipos de respuesta, la perdida de compañeros de equipo, o presenciar su accidente o heridas.
El National Institute of Mental Health (1985) describe las diversas manifestaciones psicofisiológicas que experimentan los integrantes de los equipos de respuesta en situaciones de desastre, haciendo mención a tres fases: En primer lugar se hace mención a una Fase de alarma, que comprende desde la alarma inicial, el período de adaptación psicológica, y la información sobre lo acontecido. Pueden presentarse manifestaciones en el área física, cognitiva, emocional y conductual.
La segunda Fase se denomina de Intervención y se presentan las siguientes manifestaciones.

Físicas:

Incremento en la respiración.
Náuseas.
Sudor frío, piel húmeda.
Oídos tapados.
Dolor de Cabeza.
Estrechamiento del campo visual.
Dolor muscular.
Fatiga.


Cognitiva:

Problemas de Memoria.
Desorientación.
Dificultad para el Cálculo.
Dificultad para la concentración.
Pérdida de objetividad.
Lentitud o dificultad en la comprensión.
Pérdida de las habilidades para conceptualizar o priorizar tareas.

Emocional:

Gran sentimiento de heroísmo e invulnerabilidad.
Ansiedad, temor.
Euforia.
Fuerte identificación con las víctimas.
Sentimiento de Culpa.
Irritabilidad, hiperactividad.
Tristeza, melancolía, depresión, mal humor.
Apatía.
Excesiva inquietud sobre la seguridad de otros.


Conductual:

Inhabilidad para expresar sentimientos verbales.
Hiperactividad sin un propósito específico.
Decreciente eficiencia y eficacia en las actividades.
Estallidos de cólera.
Incremento en el uso del alcohol, tabaco y otras drogas.
Retraimiento Social.


La tercera Fase es la de Termino, y comprende la desmovilización en la cual los trabajos de urgencia ya han sido realizados, la calma retorna paulatinamente y los equipos de respuesta empiezan a ser relevados. En esta fase se puede observar las siguientes manifestaciones:

Dificultad emocional para aceptar el término de las operaciones, deseo de seguir trabajando.
Melancolía, depresión.
Inquietud, disgusto o aburrimiento ante el trabajo rutinario.
Sentimientos de extrañamiento por el trabajo en el desastre.
Sentimientos de extrañamiento por la familia.
Sentimientos de cólera o frustración.
Necesidad de hablar, contar y repetir las vivencias del desastre.
Conflicto con los compañeros que no participaron en las operaciones del desastre.
Conflicto con la familia, esta puede estar enojada por su ausencia prolongada.

Cada trabajo realizado en las emergencias, sea de corta o larga duración conlleva un impacto emocional y producen situaciones conocidas como stress agudo o post-traumático. Estos conceptos incluyen lo que anteriormente se conocía como “reacción de crisis aguda”, “fatiga de combate”, “Shock psíquico”, entre otros; estas alteraciones provocan malestar clínico, significativo o deterioro social laboral.
Entre los factores que afectan los equipos de respuesta, se encuentran los de carácter individual, interpersonales como las responsabilidades laborales en el caso de los Bomberos Voluntarios, que generan situaciones de conflicto, por querer participar en las labores de emergencia y las limitaciones de sus trabajos, por otro lado la presión por parte de la familia para que se cumpla con las responsabilidades familiares en especial si se tienen hijos pequeños, recién nacidos o familiares enfermos. Factores comunitarios como la presencia de personas conocidas o familiares entre las víctimas. Factores propios del desastre. Todos estos contribuyen a aumentar la presión emocional sobre los equipo de respuesta.

Ahora, que se esta haciendo y que estamos haciendo para minimizar el daño en la salud mental de los voluntarios que acuden a las emergencias?. Se hace difícil si no contamos con los instrumentos y recursos necesarios para enfrentar el problema. Sin un apoyo gubernamental necesario (de carácter legal) que proteja adecuadamente la salud física y mental de los voluntarios de Bomberos, seguiremos sufriendo los efectos emocionales de la intervención de diferentes emergencias. Sólo nos queda prepararnos e instruirnos adecuadamente para prevenir y mitigar en la medida de lo posible estos factores, salvaguardando el recurso más valioso que puede tener una institución y toda sociedad: los hombres y mujeres que constituyen el elemento básico para que la organización pueda lograr sus objetivos. La eminente dignidad de la persona humana nunca debe perderse en el proceso de alcanzar los objetivos de una Institución. Sólo mediante una cuidadosa atención a las necesidades humanas puede crecer y prosperar cualquier organización.