domingo, 1 de diciembre de 2013


TÉCNICAS DE DESMOVILIZACIÓN PSICOLÓGICA


Se considera que la política de desmovilización y reinserción debería ser manejada de una manera diferente, en cabeza de una agencia civil del Estado, de alto nivel, con capacidad técnica, operativa, administrativa y financie- ra. La experiencia dejada en la materia por la antigua Dirección para la Reinserción debería ser capitalizada a favor de la nueva agencia para la desmovilización y reinserción. Conviene valorar, a su vez, las fórmulas ensayadas en la segunda generación de experiencias de desmovilización. En todo caso, sería interesante pro- pender por un esquema mixto (público/privado) que permitiera una oferta más oportuna y me- nos lenta. Dicho esquema se justifica si y sólo si permite, o bien, facilita mayor sincronía en el manejo de las diferentes problemáticas presentes en los procesos de desmovilización y reinserción. También sería factible examinar un esquema mixto nacional/internacional, pero para éste –y con más razones– son imperativos los consensos mínimos a los que nos hemos re- ferido.

A propósito de la estructura de dicha agencia, en el proyecto se ha propuesto la tesis de incorporarla a la estructura de la Red de Solidaridad dado el actual recorte del aparato estatal y la función en la Red de ciertas entidades. Sobre tal propuesta conviene realizar unos breves comentarios.
A propósito de la estructura de dicha agencia, en el proyecto se ha propuesto la tesis de incorporarla a la estructura de la Red de Solidaridad dado el actual recorte del aparato estatal y la función en la Red de ciertas entidades. Sobre tal propuesta conviene realizar unos breves comentarios:

La iniciativa de articular la desmovilización y reinserción a la entidad encargada, en principio, de buena parte de la ejecución de la política social, depende de esos mínimos consensos sobre qué espera el país luego de la transición: ¿hacer presencia estatal en zonas excluidas? ¿Incluir sectores de población y zonas excluidas? ¿Tomar la desmovilización y reinserción como pretexto para generar una plataforma de oportunidades e instalar capacidades?, entre otros interrogantes. Es claro que el país aún no ha llegado a esos mínimos consensos.
Antes de dar viabilidad a la iniciativa con- viene examinar qué pasó cuando el proceso de desmovilización y reinserción en los años noventa descansó en una Secretaría de la Red.
Antes de trasladar las funciones en materia de desmovilización y reinserción, conviene anotar que la actual Red de Solidaridad está lejos de operar –precisamente– como red. Prima en sus ejecutorias un enfoque asistencial poco sano y menos sano aún en materia de desmovilización y reinserción, puesto que, como bien se anotó, en estos procesos se da, entre otras, la transición de “una vida parasitaria a una productiva”.
Independientemente de la opción que se adopte, se reitera la necesidad de un responsable institucional de las experiencias de desmovilización y reinserción. En éste recaería la conducción del proceso, la coordinación de su ejecución y la responsabilidad política. Su objetivo central sería la transición de los ex combatientes, paralelo a un trabajo en los diferentes puntos de su llegada (del Estado y la sociedad). Para ello, precisa del concurso de diversas agencias estatales. Así pues, es su deber el engrana- je de todo el aparato estatal (de acuerdo con funciones, competencias y recursos) en pro de una respuesta más idónea. También, sería responsable de estimular y articular las acciones de la sociedad, así como de canalizar la cooperación internacional.
La agencia deberá diseñar un sistema unificado de información, seguimiento, control y evaluación. Los programas deberán ser planificados, estratégicos, anticipados, participativos y –por supuesto– financiados. Los programas también han de ser diversificados atendiendo a las características de la población desmovilizada; claro está que sin generar discriminaciones entre experiencias o procesos de desmovilización y reinserción.
La fuerza pública debe participar en el proceso, como parte de los ‘filtros’ necesarios para el inicio de la desmovilización, en calidad de garante de la seguridad de los excombatientes y siendo parte de la búsqueda de alternativas de reincorporación. Empero, no es recomendable que sea la gestora de la primera etapa del proceso: la desmovilización. Tampoco es aconsejable man- tenerle dicha facultad, porque su experiencia no es la atención humanitaria y de emergencia que se da inicialmente y de la cual depende buena parte del proceso de reincorporación a la vida civil y a la legalidad.

La etapa de la desmovilización en la cual los trabajos de urgencia ya han sido realizados, la calma retorna paulatinamente al lugar del desastre y los equipos de respuesta empiezan a ser relevados, en esta fase se puede observar las siguientes manifestaciones:

-        Dificultad emocional para aceptar el término de las operaciones, deseo de seguir trabajando.

-        Melancolía, depresión.

-        Inquietud, disgusto o aburrimiento ante el trabajo rutinario

-        Sentimientos de extrañamiento por el trabajo en desastre.

-        Sentimientos de extrañamiento por la familia.

-        Sentimientos de cólera o frustración.

-        Necesidad de hablar, contar y repetir las vivencias del desastre.

-        Conflicto con los compañeros que no participaron en las operaciones del desastre, sentimientos de superioridad.

-        Conflicto con la familia, esta puede estar enojada por su ausencia prolongada por el desastre.


Recién el los últimos años se ha dado importancia a la tensión psicológica producto del trabajo en desastres y se han propuesto nuevos métodos para ayudar a los equipos de primera respuesta, a superar los estresores traumáticos como la presencia de muerte de niños pequeños o la muerte de bomberos o accidentes con saldo masivo de víctimas.
La norma NFPA 1500 - 1987, Sección 1-8-6.1, contempla el uso del Debrifin como técnica para Incidentes Críticos en estrés (CID)

Parte de la aplicación de esta norma contempla las siguientes consideraciones :

1.-     El principal objetivo inmediato con los trabajadores de los equipos de respuesta que participan en un desastre o se ven involucrados en un incidente crítico en stress es el de minimizar la severidad y duración del trauma emocional.

2.-     Se debe permitir la expresión de sus emociones y ayudarlos a entender y comprender sus sentimientos y los efectos psicológicos que puedan aparecer algunas semanas después.

3.-     Existen técnicas de ayuda psicológica que se orientan a los objetivos planteados líneas arriba y se conoce como Desmovilización Psicológica, Defusing, Debriefing, las cuales pueden ser espontáneas o dirigidas, esta acción la puede realizar personal entrenado pero de preferencia por psicólogos, previamente capacitados.

4.-     El "Debrifing" puede ser aplicado varios días después de terminado el trabajo, se ha visto que si el trabajo duro siete días generalmente se necesita otros siete días  para que el personal este listo para un Debrifing.

5.-     Después de una semana se debe de realizar un seguimiento y reunión con el equipo  para evaluar su readaptación a la rutina laboral y familiar

6.-     El Debrifing no es una reunión de crítica ni de poses de  dureza emocional sino es más  bien una oportunidad en la cual el trabajador    del equipo de respuesta puede expresar sus   emociones y sentimientos, y ser comprendido, manifiesta sus síntomas físicos y psicológicos   que puede estar sintiendo aprende a reconocerlos como reacciones esperadas en  estas circunstancias y se prepara para reintegrarse a la rutina diaria.


7.-     Al término de una emergencia que a significado  situaciones de alto riesgo o peligro para los  equipos de respuesta, o a demandado gran agotamiento de éstos equipos, se recomienda al    retorno a la base una breve sesión de  "Desmovilización" la cual se   aplica el mismo día y en forma inmediata, no requiere la presencia de un profesional psicólogo, y permite la ayuda a estabilizar la    situación y mitigar el impacto, bajo la  consigna nadie debe de regresar a sus  hogares    o labores acostumbradas sin antes haber pasado    por esta actividad







Cuidado en Salud Menta de Equipos de Primera Respuesta



Los accidentes, desastres y catástrofes se presentan con mayor frecuencia cada día, producto del crecimiento desproporcionado de las ciudades y la falta de una planificación urbana adecuada y acorde con las necesidades actuales. En este sentido cada día se hace mas común la aparición de peligros conocidos como “Natech” (natural tecnological disaster) que son desastres tecnológicos desencadenados por desastres naturales por ejemplo.
A partir de este crecimiento demográfico, comercial, industrial y la incorporación de importantes obras de infraestructura públicas, ha significado una serie de esfuerzos orientados a mejorar la respuesta de los servicios de emergencia de nuestro país. Sin embargo, este esfuerzo de grandes proporciones sólo se ha generado a partir de las instituciones que realizan la labor de salvar vidas y bienes, dejando un importante vació en muchas áreas del apoyo al servicio, y la salud mental de los equipo de primera respuesta es una situación compleja que no se ha tratado con la importancia adecuada.
Cuando ocurre un evento con características de desastre, se menciona con frecuencia la cantidad de víctimas, las causas del evento, las infraestructura perdida y el impacto psicológico de las víctimas y las personas expuestas a este desastre, pero que pasa con los encargados de dar respuesta y ayuda a estas personas?. Se transforman en otro tipo de víctima, de carácter silenciosa y que muchas veces no reconocen que también son vulnerables, ejerciendo un impacto de repercusiones importantes sobre la salud física y mental de los integrantes de los equipos de respuesta.

Lifton (1967) fue uno de los primeros investigadores que trato sobre el deterioro psicológico de los equipos de rescate; en 1984 la Federal Emergency Management Agency (FEMA), conjuntamente con el Nacional Institute of Mental Health (NIMH) de los EU, empezaron a preocuparse por el impacto psicosocial de los desastres en los equipo de respuesta (bomberos, policías, paramédicos, etc.); dicho impacto incluye términos como Incidente Crítico en Stress, y Síndrome de Stress Post Traumático, de este modo los integrantes de los equipos de respuesta son las víctimas ocultas del desastre.
El stress puede ser definido como la respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de un sujeto que busca adaptarse y reajustarse a presiones tanto internas como externas, el stress no es una enfermedad pero si puede causar en el ser humano desde ligeros desordenes psicosomáticos hasta la misma muerte.
El estado de alarma es el primero y el más importante, se presenta cuando suena la llamada selectiva de la central de alarma, en este momento se activa el sistema del stress en todo nuestro organismo, es un estado de movilización generalizado de todas nuestras reservas de energía. Uno de los primeros cambios es el incremento en la secreción de la hormona adenocorticotrofina (ACTH) por parte de la glándula pituitaria que se encuentra en la base del cerebro, la cual actúa sobre las glándulas suprarenales, motivando la segregación de la Adrenalina, responsable del estado de máxima alerta de todo nuestro organismo, provocando la liberación de las reservas de glucosa, ácidos grasos libres, hidrocordicoides, esteroides, etc. Como consecuencia de este estado de alarma, aumenta la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, la frecuencia respiratoria, la tensión muscular, la transpiración, la liberación de factores coagulantes de la sangre, la redistribución de la sangre a favor del cerebro y de los músculos y por consiguientes la disminución del ritmo digestivo.

Cuando el stress no es efímero como el trabajo en desastres o en emergencias que demandan la permanencia en el lugar de las operaciones por varias horas o días, tienden a aparecer en el organismo los CORTICOIDES que van a favorecer el aumento de los azúcares en la sangre, el colesterol, la presión arterial, se debilitan las defensas inmunitarias, se favorece la osteoporosis, la atrofia muscular y la retención del agua y el sodio en el riñón.
Existe un limitado volumen de energía adaptativa disponible y concentrarla en una sola demanda aumenta en forma creciente nuestra vulnerabilidad a otras demandas, en especial si se tiene en cuenta que el STRESS ES DE CARÁCTER ACUMULATIVO, es decir que si no se hace nada para eliminarlo los residuos bioquímicos y la tensión emocional que causan ciertos eventos, estos van a mermar nuestra capacidad de respuesta ante otros eventos o demandas.
El estado final es el agotamiento, el stress prolongado va dejando cicatrices bioquímicas indelebles que nos predisponen a las enfermedades, a las infecciones, el envejecimiento y la muerte. En el contexto operativo estamos hablando de la disminución significativa del desempeño y por ende de la eficiencia y eficacia, haciéndonos proclives a cometer errores que en los integrantes de los equipos de respuesta pueden llegar a ser fatales
La modalidad de trabajo de los Cuerpos de Bomberos, se caracteriza por sus intervenciones en eventos traumáticos, al respecto la Asociación Psiquiátrica Americana (1987) define a un evento traumático a cualquier circunstancia psicológicamente estresante que está fuera de las experiencias humanas normales. Estos eventos traumáticos incluyen a los incidentes críticos en stress, los cuales pueden tener consecuencias serias desde el punto de vista de la salud mental si no son tratados oportuna y adecuadamente.
Davis Michael (1996) define al Incidente Crítico como la situación que experimentan los trabajadores de emergencias que enfrentan un trauma repentino y especifico como puede se la falla en la misión, la presencia de excesivo sufrimiento humano, situaciones amenazantes para la integridad física de los equipos de respuesta, la perdida de compañeros de equipo, o presenciar su accidente o heridas.
El National Institute of Mental Health (1985) describe las diversas manifestaciones psicofisiológicas que experimentan los integrantes de los equipos de respuesta en situaciones de desastre, haciendo mención a tres fases: En primer lugar se hace mención a una Fase de alarma, que comprende desde la alarma inicial, el período de adaptación psicológica, y la información sobre lo acontecido. Pueden presentarse manifestaciones en el área física, cognitiva, emocional y conductual.
La segunda Fase se denomina de Intervención y se presentan las siguientes manifestaciones.

Físicas:

Incremento en la respiración.
Náuseas.
Sudor frío, piel húmeda.
Oídos tapados.
Dolor de Cabeza.
Estrechamiento del campo visual.
Dolor muscular.
Fatiga.


Cognitiva:

Problemas de Memoria.
Desorientación.
Dificultad para el Cálculo.
Dificultad para la concentración.
Pérdida de objetividad.
Lentitud o dificultad en la comprensión.
Pérdida de las habilidades para conceptualizar o priorizar tareas.

Emocional:

Gran sentimiento de heroísmo e invulnerabilidad.
Ansiedad, temor.
Euforia.
Fuerte identificación con las víctimas.
Sentimiento de Culpa.
Irritabilidad, hiperactividad.
Tristeza, melancolía, depresión, mal humor.
Apatía.
Excesiva inquietud sobre la seguridad de otros.


Conductual:

Inhabilidad para expresar sentimientos verbales.
Hiperactividad sin un propósito específico.
Decreciente eficiencia y eficacia en las actividades.
Estallidos de cólera.
Incremento en el uso del alcohol, tabaco y otras drogas.
Retraimiento Social.


La tercera Fase es la de Termino, y comprende la desmovilización en la cual los trabajos de urgencia ya han sido realizados, la calma retorna paulatinamente y los equipos de respuesta empiezan a ser relevados. En esta fase se puede observar las siguientes manifestaciones:

Dificultad emocional para aceptar el término de las operaciones, deseo de seguir trabajando.
Melancolía, depresión.
Inquietud, disgusto o aburrimiento ante el trabajo rutinario.
Sentimientos de extrañamiento por el trabajo en el desastre.
Sentimientos de extrañamiento por la familia.
Sentimientos de cólera o frustración.
Necesidad de hablar, contar y repetir las vivencias del desastre.
Conflicto con los compañeros que no participaron en las operaciones del desastre.
Conflicto con la familia, esta puede estar enojada por su ausencia prolongada.

Cada trabajo realizado en las emergencias, sea de corta o larga duración conlleva un impacto emocional y producen situaciones conocidas como stress agudo o post-traumático. Estos conceptos incluyen lo que anteriormente se conocía como “reacción de crisis aguda”, “fatiga de combate”, “Shock psíquico”, entre otros; estas alteraciones provocan malestar clínico, significativo o deterioro social laboral.
Entre los factores que afectan los equipos de respuesta, se encuentran los de carácter individual, interpersonales como las responsabilidades laborales en el caso de los Bomberos Voluntarios, que generan situaciones de conflicto, por querer participar en las labores de emergencia y las limitaciones de sus trabajos, por otro lado la presión por parte de la familia para que se cumpla con las responsabilidades familiares en especial si se tienen hijos pequeños, recién nacidos o familiares enfermos. Factores comunitarios como la presencia de personas conocidas o familiares entre las víctimas. Factores propios del desastre. Todos estos contribuyen a aumentar la presión emocional sobre los equipo de respuesta.

Ahora, que se esta haciendo y que estamos haciendo para minimizar el daño en la salud mental de los voluntarios que acuden a las emergencias?. Se hace difícil si no contamos con los instrumentos y recursos necesarios para enfrentar el problema. Sin un apoyo gubernamental necesario (de carácter legal) que proteja adecuadamente la salud física y mental de los voluntarios de Bomberos, seguiremos sufriendo los efectos emocionales de la intervención de diferentes emergencias. Sólo nos queda prepararnos e instruirnos adecuadamente para prevenir y mitigar en la medida de lo posible estos factores, salvaguardando el recurso más valioso que puede tener una institución y toda sociedad: los hombres y mujeres que constituyen el elemento básico para que la organización pueda lograr sus objetivos. La eminente dignidad de la persona humana nunca debe perderse en el proceso de alcanzar los objetivos de una Institución. Sólo mediante una cuidadosa atención a las necesidades humanas puede crecer y prosperar cualquier organización.


domingo, 24 de noviembre de 2013

PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS





Las necesidades psicológicas y sociales resultantes de acontecimientos traumáticos, catástrofes, desastres, accidentes, ab usos, violación. Etc., deben ser atendidos de forma inmediata, al igual que las necesidades físicas, para disminuir las consecuencias que de ellas se derivan.
Cruz Roja ha trabajado para incorporar en sus programas de ayuda humanitaria la asistencia psicológica, como principio ideológico de la institución.

El principio de humanidad de esta institución basado en prestar ayuda sin discriminación para aliviar el sufrimiento de las p ersonas en todas las circunstancias, protegiendo la vida y la salud así como atendiendo a las personas cuando sufren. Tiene como fundamento ver a la persona como ser integral que debe ser atendida desde el respeto, la dignidad, y las diferencias individuales.

¿Por qué son necesarios los primeros auxilios psicológicos?

Las personas que se enfrentan a situaciones difíciles para las que no están preparadas, pueden sufrir un daño psicológico.

¿ Para que?

Para ayudar de forma inmediata a atenuar los conflictos emocionales causados por la vivencia de situaciones traumáticas.

Todas las personas que se han enfrentado a un suceso desagradable, violento, o súbito, para el que no saben como comportarse, qu e hacer, ni los recursos necesarios para resolverlo, sufren un daño psicológico, un estado emocional desagradable de tristeza, angustia, pánico, ira. Et c. que necesita ser atendido para atenuar de alguna manera el dolor que este produce.
Los primeros auxilios psicológicos están destinados a dar apoyo y soporte emocional a las personas afectadas hasta que la persona sea atendida por los profesionales o especialistas que necesite.

Los primeros momentos en los que una persona se enfrenta a un hecho traumático son importantes y a veces decisivos, por eso es importantísima la preparación de las personas que realizan esta primera intervención, deben saber escuchar, comprender las reacciones que se producen en los afectados, en sus familiares, en el propio interviniente, deben saber enfrentarse a la muerte, a reacciones de dolor intensas sin derrumbarse, sosteniendo con fuerza y seguridad a las personas que sufren.


NIVELES DE APOYO PSICOLOGICO:

Ayuda psicosocial que cualquiera puede dar a otras personas en situaciones de estrés, crisis, trauma o amenaza para la vida. El objetivo del apoyo es crear protección, seguridad y esperanza al sujeto que sufre.
Este apoyo puede ser dado por cualquier persona capaz de sentir y mostrar empatía, que tenga capacidad de escucha activa.
El apoyo que podemos prestar es distinto en función del nivel de intervención en el que nos encontremos.








NIVEL 5:
TRATAMIENT
O

PSIQUIATRIC

O; MÉDICO


NIVEL 4:
SISTEMA DE BIENESTAR
SOCIAL. SISTEMA DE
CUIDADO EN CASA,
ENFERMERAS,

TRABAJADORES SOCIALES,
MÉDICOS, PSICÓLOGOS...

NIVEL 3:
AYUDA DE INSTITUCIONES Y O.N.G´S. ESCUELAS,

S. SOCIAL, VOLUNTARIADO, COMPAÑIAS DE

SEGUROS, IGLESIAS


NIVEL 2:

APOYO DE LA FAMILIA , AMIGOS,  COLEGAS, VECINOS

NIVEL 1:

LA GENTE AYUDA A LA GENTE






FINES DE LOS PRIMEROS AUXILIOS PSICOLOGICOS

1.     Aliviar el sufrimiento humano

2.    Prevenir o atenuar la aparición de crisis psicológica
3.    Contribuir al restablecimiento físico y emocional

Facilitar la reorganización para incorporarse con el menor daño posible a su vida diaria

Puede que el estado emocional le incapacite, y no utilice sus propios recursos, la idea es ayudarle para que pueda utilizarlos, y facilitar la labor posterior de los profesionales.


PRINCIPIOS BASICOS


Los Primeros Auxilios Psicológicos se organizan en torno a los siguientes principios básicos:

Proteger: El primer objetivo debe ser el de conseguir que las personas afectadas se sientan seguras y protegidas. Desde este punto de vista, habrá que buscar y organizar:

·       Albergues, refugios (lugares para víctimas, centros de reunión, etc)

·       Un punto especialmente importante será siempre el de la protección respecto a los medios de comunicación. Siempre será mejor evitar el contacto en estas primeras horas.

Dirigir: separar a las personas de los lugares peligrosos y dirigirles a otros seguros. Debe considerarse que las personas pueden llegar a estar en un

estado   de   confusión   que   les   impida   guiarse
por   sí   mismos.
Conectar: El tercer principio será el de conseguir conectar
a la persona
con
todos  los  recursos  personales  y  sociales  disponibles  y  útiles.  Habrá
de
considerarse de forma especial los siguientes puntos:



1)    Seres amados.
2)   Centros de información.
3)   Lugares o personas que puedan ofrecer apoyo

Tratar: La intervención se centrará en el tratamiento de las reacciones de estrés agudo y duelo, principalmente, sin descuidar otros posibles comportamientos como el abuso de drogas, alcohol u otras reacciones



Manifestaciones Conductuales

Por lo tanto la persona se enfrenta a una situación sin las estrategias suficientes para resolverlo, esta circunstancia hace muy difícil predecir como se va a comportar. En la mayoría de los casos este estado de sobre-activación, produce una alteración de la percepción, de la capacidad de razonamiento, del procesamiento cognitivo y de sus manifestaciones conductuales.

El sufrimiento lo van a manifestar en tres niveles:

·       Fisiológico

·       Cognitivo

·       Comportamental


Este sufrimiento lo van a expresar:

1.     Con palabras: Pueden ser coherentes, confusas repetitivas, agresivas, tartamudear...etc

2.    Silencios: La persona se bloquea, no dice nada.
3.    Conductas: Agresividad, negación, hiperactividad, o bloqueo

ESTA SITUACIÓN EMOCIONAL DE LA VICTIMA SE DEBE:

Toma de conciencia de la posibilidad de perder la vida y amenaza de seguridad
Haber perdido a un ser querido, o haber presenciado la muerte de alguien

Indefensión
Gran tristeza por la imposibilidad de realizar sueños y proyectos de vida

Cambia la visión del mundo. Siempre hay un antes y un después del suceso traumático

LAS DIFERENCIAS EN LA EXPRESIÓN DE LAS REACCIONES EMOCIONALES SE DEBEN A:

1.     Personalidad
2.    Tipo de situación y características del suceso.
3.    Cultura y contexto cultural del suceso
4.    Experiencias pasadas


Resiliencia:

Capacidad de un ser humano de salir herido, pero fortalecido de una experiencia aniquiladora.

Elementos de resiliencia

·       Cambio en la percepción de uno mismo. Se percibe con mas capacidad y experiencia para afrontar dificultades de la vida

·       Cambio en las relaciones interpersonales. La familia se ha unido mas después del suceso

·       Cambio de la filosofía de vida. Valorar más lo que tiene, los pequeños detalles..etc


FASES DE UNA CRISIS
IMPACTO - REACCION - REORIENTACION


FASE DE IMPACTO:

Justo después del suceso. Fase de gran confusión
Características de la fase de impacto
Las reacciones más típicas que nos vamos a encontra r:

·       Capacidad reducida para pensar y actuar

·       Falta de sentido de la oportunidad

·       Fallo en la percepción del tiempo y de la realidad

·       Hiperactividad

·       Movilidad reducida

·       Reacciones fisiológicas diversas

·       Reacciones de pánico

·       Apatía bloqueo
Primeros auxilios psicológicos generales en fase de  impacto:

·       Protegerla, alejarla como prioridad del peligro, o de la visión del suceso traumático

·       Actuar con calma, transmitir seguridad en las acciones que vamos realizando. (Rescate, cuidados sanitarios y apoyo psicológico)

·       Cuidar el lenguaje no verbal

·       Escucha activa

·       Evitar curiosos

·       No dejarla sola

·       Contacto físico

·       Dejar que surjan las emociones, que llore.. solo hacer de soporte emocional.


FASE DE REACCION

Cuando el peligro inminente ya ha pasado. la persona analiza y empieza a comprender la dimensión de la tragedia y las consecuencias que de ella se derivan, es una fase muy dolorosa.

Características de la fase de reacción:
La persona afectada manifiesta reaccione emocionales intensas. Las más frecuentes son:

·       Ansiedad: Pensamientos inquietantes de temor que desestructuran el

pensamiento, miedo a revivir el suceso, imágenes in trusivas y manifestaciones físicas asociadas

·       Pena : Dolor causado por la vivencia del horror, o las perdidas directas, es un dolor físico, psíquico y social.

·       Culpa: Pensamientos repetitivos que cronifican la superación del trauma, de cómo podría haberse evitado.. Si hubiera hecho.. Si no hubiera cogido el tren.. si no le hubiera obligado a...

Estas emociones se pueden tratar de controlar de forma inadecuada
(aislamiento, represión, evitación persistente)

Pautas de apoyo psicológico en esta fase:

·       Confianza: Para que pueda contar cualquier cosa aunque se avergüence de esos pensamientos. Ofrecer confidencialidad absoluta

·       Conversación : Construcción y reconstrucción de los hechos

·       Expresión de sentimientos que acompañaron al suceso y los que actualmente siente.

Será muy importante

No juzgar los sentimientos aunque no los entiendas No prediques ni sermonees.ESCUCHA
No bromees ni trates de buscar el lado positivo No minimices su vivencia

No presentes casos peores No te rías si no procede

No desvíes la mirada



FASE DE REORIENTACIÓN

Fase de adaptación a la nueva realidad, la persona empieza a interesarse por rehacer y reanudar su vida, hace planes de futuro y afronta la situación. Algunos necesitaran ayuda profesional, otros seguirán su vida con algunas secuelas psicológicas, y otro activaran mecanismos de RESILIENCIA para salir heridos pero fortalecidos del suceso traumático.

Principios técnicos utilizados en la primera ayuda psicológica:

Lo primero es identificarse.

Trasladar a la persona (en la medida de lo posible) a un lugar calmado Ponerse a nivel de la persona. Si está sentada, ha cerlo nosotros
también.

Escucha responsable: escuchar atenta y cuidadosamente.

Permitir la libre expresión de la persona, en primer término. Estar preparado para invertir tiempo con la víctima

Transmitir la necesidad de aceptar lo ocurrido, pues ya no se puede modificar.

Realizar resúmenes periódicos de la exposición de la persona: organización del pensamiento.
Proveer de información.

Orientar en lo necesario pero evitando los “consejos directivos”.

Aceptación de las personas tal y como son, respetando su dignidad y sus derechos.

Empatía, que significa ponerse en el lugar del otro, comprender lo que le está sucediendo.
Crear una atmósfera calurosa y humana alrededor de la víctima.

Abstenerse de proporcionar a la personas falsas esperanzas o prometer nada que no se pueda cumplir.
Desarrollo de actividades para el manejo del estrés.

Procurar no instarla a tomar decisiones si estas pueden ser postergadas, o se encuentra en un alto grado de descontrol.
Aguantar los momentos de silencio.

Mostrar reacciones de comprensión y empatía, pero no negativas.

Facilitar a la persona, necesidades básicas (beber , orinar, ...). Mantener a la persona acompañada.


Nunca asumir que es imposible comunicarse con alguien hasta haberlo intentado.
Posibilidad de desarrollar reuniones grupales con víctimas directas.





Qué no hacer:

No ofrecer algo que no pueda cumplir.

No le tenga miedo al silencio, ofrezca tiempo para pensar y sentir.

No se sienta inútil o frustrado. Usted es importan te y lo que está haciendo vale la pena.

No muestre ansiedad ya que ésta puede ser fácilmen te transmitida a los afectados.

No ofrezca respuestas, más bien facilite la reflex ión.

No permita que el enojo u hostilidad de la persona lo afecte.

No los presione a hablar de Dios, sea comprensivo con las creencias religiosas.

No tenga miedo de admitir que el afectado necesita más ayuda de la que usted le puede brindar. Puede referirlo a profesionales especializados.

No permita que las personas se concentren únicamen te en los aspectos negativos de la situación.

No muestre demasiada lástima o paternalismo. Tampo co se exprese de manera autoritaria o impositiva. Busque un punto intermedio entre estas dos posiciones.
No espere que la víctima funcione normalmente de inmediato.

No confronte a una persona en crisis, si este se va a sentir amenazado.

No insista con preguntas más allá del punto en que  la persona no desea

hablar.

No moralice o sermonee.

No intente progresar demasiado rápido en el proces o de intervención en crisis.

No considere superficialmente las amenazas de suicidio u homicidio. No aliente a alguien a hacer algo que en realidad no quiere hacer