domingo, 29 de septiembre de 2013

HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA EN EMERGENCIA Y OTROS ASPECTOS GENERALES



Psicología social y desastres


Todos los profesionales que lidian con situaciones de desastres, coinciden en señalar que el factor humano tiene una importancia capital, tanto para determinar la existencia misma del desastre, como para superar su ocurrencia. Sin embargo, se percibe un vacío entre los profesionales que actúan en el área de desastres y aquellos otros, que lidian con el comportamiento humano: los psicólogos. Este vacío se explica en parte porque la mayoría de psicólogos ejerce su profesión generalmente orientándola a consultas privadas e individuales. Y de otro lado, los profesionales de otras ramas vinculados al manejo de los desastres, no ven con claridad cómo los psicólogos podrían contribuir en situaciones de riesgo y/o desastres.
Nos adelantamos a decir que mas de uno podría sorprenderse cuando un tópico determinado es clasificado como desastre. Esto suele ocurrir porque la acepción mas difundida de desastre es aquella que se asocia al accionar de las fuerzas vivas de la naturaleza; llámese volcanes, riadas, terremotos o fuego. Sin duda alguna, estos son causantes de desastres, pero lo son porque existe una interacción entre ellos y el ser humano; de lo contrario, estaríamos ante un evento natural y aislado cuyo estudio merecería el interés únicamente de los especialistas en ese fenómeno especifico. Pero, mientras sigamos construyendo casas en zonas de riesgo, O cortando arboles -provocando así las riadas o los desiertos-, o maltratando el suelo - propiciando también la erosión-; nos convertimos en agentes provocadores de desastres. Dicho de otro modo, la manera como nos relacionamos con la naturaleza esta determinada por la forma de organización social a la que pertenecemos y construimos día a día. Es por ello que los desastres a los que estamos acostumbrados a percibir como naturales, no lo son; pues sufren la influencia y el grado de impacto que ésta produzca, se modificara según sea su forma organización social.
Al mismo tiempo, hay sucesos que hoy en día se asumen como desastres, como por ejemplo, la expansión del SIDA, o de las enfermedades endémicas, como el cólera o el dengue. Pero también existen otros en los cuales el hombre es el agente activo o el autor directo; nos referimos a los desastres de origen tecnológico, tales como radiaciones, el tráfico vehicular o las contaminaciones químicas.
Lo dicho hasta aquí nos permite vislumbrar la importancia que tiene el estudio de cómo las personas perciben los desastres; tema al que dedicarnos este especial “Psicología social y desastres". En este sentido, resulta esclarecedor el articulo de los doctores Puy y Aragonés sobre la percepción del riesgo; cuyo enfoque nos ayuda a comprender mejor como y por que algunas personas eligen vivir en situaciones de riesgo. Suceso que encontramos muy bien ilustrado en el estudio de la Dra. Wiesenthal sobre los efectos del derrumbe y la reubicación en una población pobre de Venezuela. Los doctores Moyano y Olivos, al analizar los desastres en Chile, realizan un amplio recorrido sobre diversas conceptualizaciones referidas a estados de riesgo, vulnerabilidad y desastres, que nos permite una inmersión en este terna. Por otra parte, la Dra. Mocellin, al realizar un estudio de intervención en profundidad con una población pobre y de bajo nivel cultural, tiende un puente entre el saber culto y las creencias populares; desarrollando un modelo de terapia que las integra. Los doctores Dias y Alaide analizan el SIDA, considerado hoy en día el mas peligroso evento epidemiológico del mundo, desde el punto de vista de la percepción y vulnerabilidad. En el ámbito del desarrollo tecnológico tenemos la investigación realizada por los doctores Gimenes y Abreu, sobre el desastre ocurrido en Brasil con el Cesio-137, considerado uno de los desastres radiológicos más graves del mundo. Por otro lado, se presenta un estudio sobre los niños de la calle en Brasil que refleja como las condiciones de pobreza pueden encerrar una situación dramática en un círculo vicioso: el de la miseria generando más miseria. A su vez, Coelho nos brinda un estudio apoyado en una laboriosa compilación bibliográfica, que nos plantea la importancia de incluir consideraciones de genero en la evaluación de los desastres, cambiando de cierta forma el paradigma de los estudios sobre el tema. Finalmente, tenemos un trabajo de Albuquerque sobre la gestión municipal en materia de desastres; que, basándose en el análisis de la administración municipal en una región pobre de Brasil, nos muestra cómo la trama política local puede ser parte del problema, o de la solución, en una circunstancia de desastre.
De esta manera, esperamos que el encarte especial en la revista de LA RED que hoy ponemos en sus manos, signifique un acercamiento propicio a las contribuciones que la psicología social brinda al manejo eficaz de las situaciones de desastre. Considerando la amplitud del publico lector de esta revista, investigadores, profesionales de organismos gubernamentales y no gubernamentales, dirigentes políticos, académicos, estudiantes, dirigentes sindicales, entre otros; hemos presentado un conjunto de artículos que sin desaprovechar la profundidad de cada uno, nos permitan percibir la amplitud del campo de acción tanto de los psicólogos propiamente, como de la investigación psicosocial aplicada a los desastres.
Es muy probable que al finalizar la lectura de estos artículos, uno se cuestione los conceptos que manejaba con relación a los desastres. De igual manera, deseamos que los psicólogos sientan mayor motivación para abordar este tema, aplicando sus fundamentos teóricos a circunstancias de la realidad social cotidiana. Finalmente, confiamos en el conjunto de expertos e interesados en el tema, que reúnan esfuerzos elaborando estudios interdisciplinarios cuyos resultados respondan al reto de nuestros tiempos: como prevenir, intervenir y tratar, de manera adecuada a las personas y comunidades en situación de riesgo o desastre.

Breve Historia
La época actual podría ser definida por Beck (1992/93) como la "sociedad del riesgo" –Este autor aboga por una "ampliación ecológica de la democracia", proponiendo para ello la creación de un ámbito publico de opinión y debate, con carácter interdiseiplinario y sobre todo "reflexivo", en el que se logre establecer los criterios sobre cómo se desea vivir y se contemple si se quiere depender de los “expertos" o de una cultura que toma conciencia y debate abiertamente los peligros a los que está sometida.
Al hablar de riesgos ambientales, Beck (1992/ 93) diferencia los peligros tradicionales (como los desastres naturales), de los riesgos actuales (nucleares, químicos, ingeniería genética, ecológicos), distinguiendo claramente que estos últimos no pueden ser atribuidos a agentes externos, sino que tienen que ver con decisiones humanas, institucionales ("industriales" o "técnico-económicas"). Tales decisiones -en una supuesta ponderación de costos y beneficios-, optan por un progreso que arrastra consigo peligros que eseapan a la lógica del cálculo de riesgos y seguridad. La posibilidad de imputar responsabilidades a la propia sociedad, hace que estos riesgos se conviertan en un problema, en una cuestión social y política de primer orden. Estos nuevos riesgos, según Beck (1992, p.21), son "políticamente reflexivos". El "nuevo paradigma de la sociedad del riesgo" debe enfrentarse a la solución de los problemas generados por los peligros de la modernización; a cómo tratar de poner freno a todo aquello que "sobrepase los límites de lo que resulta 'tolerable' -ecológica, medica, psicológica y socialmente-", sin impedir el desarrollo y el proceso de modernización (1992, p.19).
Los desastres naturales tradicionales (inundación, terremoto, incendio, epidemia, etc.) se caracterizan por tener efectos mas catastróficos e inmediatos sobre el medio ambiente y las personas, que los peligros de contaminación ambiental. Los de contaminación, a diferencia de los anteriores, están mas relacionados con el impacto sobre el medio ambiente de la actividad humana/tecnológica; además, producen efectos a más largo plazo y son menos evidentes, y el riesgo para las personas está centrado sobre su salud y bienestar, como consecuencia del deterioro de ese medio ambiente.
El presente trabajo tratará sobre estos riesgos ecológicos. Se trata de poner en relación dos conceptos diferentes: por un lado la percepción del riesgo evaluada desde una perspectiva psicometría; y por otro, la idea de emergencia -que especialmente en los riesgos relativos a la contaminación ambiental-, puede ser entendida en un doble sentido, bien como un estado de crisis singular (puntual), o bien como una situación de carácter permanente y acumulativo en las actuales condiciones de desarrollo del mundo. Es en este último sentido en el que parece que se hace necesaria una interconexión mas estrecha entre la percepción social de los riesgos y la gestión pública de los mismos.
Dadas las dificultades de definición y delimitación de los distintos términos (accidente, desastre, emergencia, catástrofe, problema, etc.) empleados en la literatura para hacer referencia a los eventos o situaciones de crisis (Britton, 198ó), y teniendo en cuenta el poder del lenguaje como uno de los elementos esenciales en la gestión de las crisis (Hart, 1993), se ha escogido el termino "emergencia" porque enfatiza con mayor claridad el carácter urgente y relevante del mismo, versus el termino comúnmente empleado de "problema" ambiental. Tal y como señala (Hart, 1993), a partir de lo sugerido por Edelman (1977), el etiquetado de una crisis social (pobreza, delincuencia, etc.) como un "problema", implica o denota cierto carácter de inevitabilidad, naturalidad o cronicidad del fenómeno.
En la sociedad actual, gran parte de la ciudadanía esta manifestando su preocupación por estas cuestiones, una firme y urgente demanda por evitar estos fenómenos, mucho mas clara de la que parecen reconocer los organismos públicos de gestión, que sintomáticamente tienden a considerar estos asuntos bajo la etiqueta de “problemas ambientales".
Uno de los caminos que permitiría que los diferentes puntos de vista, valores y prioridades expresados por los distintos Sectores sociales lleguen a los centros de decisión y sean tomados en cuenta en la gestión de los riesgos, es el del estudio de su percepción social y de las respuestas de adaptación a los mismos y vinculado a este, el de la investigación, desarrollo e implementación de políticas de comunicación de riesgos como un proceso de "doble flujo", que supere la vía única y tradicional de comunicación vertical deseendente.
De acuerdo con Pidgeon, Hood, Jones, Turner, y Gibson (1992), Se entiende que el estudio de la percepción del riesgo desde la perspectiva de las ciencias sociales, supone el estudio de las creencias, actitudes, juicios y sentimientos, así como el de los valores y disposiciones sociales y culturales más amplios que las personas adoptan frente a las fuentes de peligro (tecnologías, actividades, sustancias, etc.) y los beneficios que estas implican.
A pesar de lo que parece inferirse de la amplitud de esta definición, lo cierto es que la mayoría de los estudios desarrollados hasta el momento adolecen de un interés real por incorporar a los modelos de percepción del riesgo, los factores de tipo social, cultural y/o contextual. Los primeros acercamientos a este campo de estudio asumían que la percepción del riesgo se podía entender como una mera percepción física de estímulos "objetivos"; sólo recientemente se ha venido a considerar el riesgo como una construcción social, de ahí que, si tanto el contenido como el proceso de esa percepción son de naturaleza social, de lo que se trata no es de una simple percepción física, sino de una percepción social (véase Puy, 1995).
Los resultados y conclusiones de los trabajos abordados por Puy (1995) sirven para poner de relieve el alto grado de subjetividad de los juicios sobre el riesgo, y la tremenda complejidad de un fenómeno que puede ser en parte explicado por las características de los riesgos, pero no de forma exclusiva, sino que también esta vinculado a las características socioculturales del sujeto que "percibe", y del contexto en el que se producen y expresan esos juicios perceptivos.
En este sentido, de acuerdo con Vaughan (1993), los estudios psicológicos sobre la percepción social y respuestas de adaptación a los riesgos ambientales, pueden aportar una información de gran relevancia para la gestión del riesgo, al permitir conocer la diversidad de respuestas en las distintas Situaciones, propiciando de esta manera que determinadas estrategias preventivas puedan ser asumidas y/o defendidas por los distintos Sectores sociales.
La revisión de la literatura en el campo de la percepción del riesgo, permite observar la amplia gama de factores que inciden en la percepción social de los riesgos: psicológicos, psicosociales, sociológicos, culturales, los referidos al contexto situacional y los relativos a las características cualitativas de las distintas fuentes de riesgo. Se puede considerar que todos ellos están estrechamente vinculados entre si y que resulta complicado separar y medir cual es el efecto especifico de cada uno. Pues bien, de todos estos posibles factores, la parte en la que se centra y mejor describe -incluso en cierta medida explica- el así Llamado paradigma psicométrico en el estudio de la percepción social del riesgo (Fisehhoff, Slovic, Lichtenstein,
Read, y Combs, 1978; Slovic, 1987, 1992), es la referente a la percepción de las características cualitativas de las fuentes de riesgo (dimensiones) y su relación con una estimación cuantitativa global.
Los aportes de este modelo han supuesto un avance importante en lo que se refiere a la comprensión de cómo la gente percibe los riesgos. Este tipo de estudios pone de manifiesto cómo en la valoración que el público hace del riesgo de distintas fuentes, entran en juego una serie de atributos cualitativos de las mismas, que inciden en el riesgo percibido bastante mas que la mera probabilidad "objetiva" de provocar daños o muerte.
A pesar de las limitaciones que se han señalado sobre el enfoque psicométrico, tales como su carácter predominantemente descriptivo, sus pretensiones de universalidad, y las limitaciones propias de cualquier estudio correlacional (Arabie y Masehmeyer, 1988; Cutter, 1993; Gadner y Gould, 1989; Harding y Eiser, 1984; Hendrickx, 1991; Pidgeon et al., 1992; Puy, 1995; Vlek y Stallen, 1981). Hay que reconocer que esta aproximación metodológica puede servir para tratar de entender algunos de los discursos que subyacen en la percepción social del riesgo de una población, y en este sentido, pueden aplicarse a la hora de establecer un diagnóstico descriptivo que contribuya al diseño de determinadas estrategias de gestión e información sobre un riesgo determinado.
En los trabajos originales del Grupo de Oregón (Slovic, Fisehhoff, y Lichtenstein, 1985), nunca Se habían incluido específicamente en las listas de los cuestionarios, los riesgos relativos a desastres naturales y contaminación ambiental. Y en cuanto a las replicas realizadas por otros autores (Brun, 1992; Englander, Farago, Slovic, y Fischhoff, 198ó; Goszczynska, Tyszka, y Slovic, 1991; Keown, 1989; Kleinhesselink y Rosa, 1991; Mechitov y Rebrick, 1990; Teigen, Brun, y Slovic, 1988), sólo la realizada por Brun (1992), Se proponía específicamente el estudio de las posibles diferencias entre La percepción de los riesgos de origen natural (incluyendo así enfermedades y desastres naturales) y los riesgos de origen humano tradicionalmente estudiados desde el enfoque psicométrico. Respecto a las demás replicas, se ha trabajado en general sobre los mismos riesgos incluidos en las listas del Grupo de Oregón, con pequeñas modificaciones en algunos casos atendiendo a las características propias de cada país; destacando en este sentido el trabajo de Kleinhesselink y Rosa (1991), por La inclusión de algunos riesgos "transnacionales" de carácter más reciente, entre los que Se encuentran La destrucción de La capa de ozono y el efecto invernadero, referidos ambos a lo que en este trabajo Se han considerado como riesgos relacionados con La contaminación ambiental ontribución de la psicología a la gestión de la emergencia ambiental Si bien la investigación sobre percepción del riesgo ha tenido escasas aplicaciones empíricas (Rohrmann, 1991), es posible contemplar algunas implicancias para la gestión y comunicación del riesgo.
En concreto, la investigación psicométrica ha demostrado que el concepto de riesgo es mucho más amplio y rico que unas simples tasas de mortalidad o probabilidades de accidente. Por tanto, todas las estrategias encaminadas a la gestión, legislación o comunicación de los riesgos, deben tener en cuenta esa concepción amplia del riesgo, que esta implícita en la preocupación legitima de la ciudadanía por estas cuestiones (Slovic, 1986).
Aunque la investigación en percepción del riesgo ha contribuido a una mejor comprensión de las preocupaciones del público, hay que reconocer que la metodología impone ciertas limitaciones, al menos en el sentido del concepto que se aborda (características de evaluación del riesgo, actitudes, etc.) y en el del formato en que se recoge la información (Otway, 1987). En el caso de la investigación que se acaba de presentar, se observan claramente las dos vertientes comentadas. Por un lado, el riesgo es claramente multidimensional y por otro, las características estudiadas contribuyen a explicar una reducida parte de cada riesgo percibido.
Las diferencias encontradas según variables sociodemográficas (edad, género y nivel de estudios) sirven para señalar la necesidad de no tomar al publico como un todo único. Esta idea está en sintonía con otros estudios sobre percepción y comunicación de riesgos que ponen de manifiesto que hay muchos públicos, cada uno de los cuales puede manifestar diferentes creencias prioridades y valores (Covello, von Winterfeldt y Slovic, 1986; Otway, 1987; Vaughan, 1993), que deben ser tomadas en cuenta en la comunicación y gestión de los riesgos. En lo que a la ciudadanía se refiere y al tenor del concepto de emergencia ambiental propuesto en estas paginas, la comunicación es el proceso más relevante en la gestión de los riesgos. En los riesgos contemplados en este trabajo, puede fácilmente pensarse que algunos son considerados de bajo conflicto (ruido y contaminación urbana) y otros de alto conflicto (energía nuclear, destrucción del ozono y contaminación industrial) en los términos de Cvetkovich y Earle (1992); lo que sugiere, según su propuesta, dos procesos diferentes de comunicación. En el primer caso, se trataría de realizar una comunicación enfocada a la información y al cambio actitudinal con la intención de fomentar comportamientos de prevención y mitigación de los efectos nocivos de los riesgos. En el segundo, seria necesario desarrollar comunicaciones bidireccionales ya propuestas por otros autores (Covello et al., 1986; Otway, 1987; Slovic, 1986), que permitan a los gestores del riesgo integrar las distintas perspectivas y valores implicados.
En el primer tipo de comunicación es necesario tener en cuenta los múltiples factores que actúan en el proceso de comunicación tanto aquellos que Se refieren a la. características de los elementos interactuantes, como los relativos a la forma y contenido del mensaje ( (Covello et al, 1986; Earle y Cvetkovich, 1990; Rohrmann, 1990). En le proceso de diseño del programa de comunicación, siempre deberían contemplarse aquellas características más saltantes de cada riesgo, para cada público. El segundo estilo de comunicación, que trata de conseguir una participación activa del público, tiene entre sus propósitos, el logro de decisiones mas de consenso ante los riesgos socialmente mas controvertidos. Además de enriquecer el proceso de discusión con la visión más completa y amplia del riesgo en cuestión, se consigue también satisfacer el deseo legitimo del publico de conocer mejor, de aumentar su poder de decisión y su sensación de control ante la emergencia ambiental (Vlek y Cvetkovich, 1989).



LA VIDA ES BELLA



“La vida es bella” es una película idónea para trabajar en áreas transversales como Educación para la paz y para la convivencia, aunque resulta enriquecedora en muchos aspectos.

Podemos investigar, a partir de su argumento, sobre el holocausto judío por los nazis, los campos de concentración, la creencia en la superioridad de unas razas, el desprecio por el hombre,… Sería ésta una lectura histórica de un pasado que no debiera volver.

Existe también una lectura antropológica del tema que la película plantea: ¿Qué me dice sobre el hombre?. Roberto Benigni, su director, nos muestra la capacidad de las personas para influir sobre las circunstancias que les rodean o, al menos, para saber encararlas con un talante determinado. La vida es bella, incluso en las situaciones más terribles, si somos capaces de hacerla bella para aquellos que nos rodean. Hemos escogido esta segunda perspectiva en nuestra ficha por su alto contenido educativo.

Psiemex Psicólogos Emergencistas de México

Esta página en Facebook nos muestra un grupo, una sociedad de psicólogos que están en búsqueda de la innovación aquella que va más allá de lo que nosotros estamos comúnmente a ver, que es el de ayudar y brindar servicios psicológicos en crisis y desastres, que de por si no es sencilla sus funciones mucho menos y buscamos el bienestar emocional frente a eventos adversos.


Es necesario conocerlo? Claro que si ya que en su mayoría solemos estar al margen con respecto al tema de desastres y emergencias y más porque somos quienes deberíamos de estar capacitados y aptos para actuar en el momento en el que ocurra un evento adverso, tal como lo hacen no solo en México sino también algunos profesionales en nuestro país.



5 comentarios:

  1. Hoy en día a raíz de las variadas situaciones de crisis y desastres naturales de las que somos testigos y/o participantes, se observa la importancia de la provisión de ayuda psicológica tanto a los que padecen estas catástrofes como a los profesionales intervinientes

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  2. La Aplicación de la Psicología a la vida cotidiana ayuda mucho. Pero aplicarse a situaciones extremas como los casos de emergencia u otras similares, donde el ser humano se enfrenta a temores y situaciones de incertidumbre, es de mucha utilidad tanto para el beneficiado como gratificante lo es para quien lo brinda. Admirable labor.

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  3. La psicología en emergencias y desastres ha sido producto de los avances e investigaciones que se han dado particularmente por el interés de estudiar las reacciones, comportamientos de los afectados y los equipos de primera respuesta frente a un evento adverso, con el fin de poder brindar la atención adecuada y oportuna según cada caso. Nuestro país no se ha quedado atrás, pues contamos con la Sociedad Peruana de Psicología en Emergencias y Desastres fundada en 1995 y reconocida como tal por el Colegio de Psicólogos del Perú.

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  4. De una u otra forma buscaba la forma de relacionar la película con la forma en que debíamos tratar el tema, y lo relacione de esta forma. Suele pasar que ante las emergencias la mayoría de las personas son inconscientemente imprudentes para reaccionar ante un evento es por ello, que la historia en cuanto a estos temas nos informa cuales fueron las perspectivas para el manejo de ellas. Es así que la película la vida es bella, nos explica la forma de crear estrategias para su mejor afrontamiento, usando en su mayoría recursos humanos y no tecnológicos

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  5. Es importante tener conocimiento de la
    psicología en emergencias y desastres que es
    como nueva especialidad es una consecuencia
    lógica de múltiples estudios y experiencias que
    demuestran que estos eventos no solamente
    causan la perdida de vidas, atentan contra la
    integridad física de las personas, causan daños
    materiales y cuantiosas perdidas económicas,
    sino que también causan un profundo impacto
    emocional en las personas, las comunidades y
    los equipos de primera respuesta,
    consecuencias que pueden durar mucho tiempo
    e inclusive llegan a interferir con la posterior
    reconstrucción de la comunidad afectada a estas
    consecuencias se les a llegado a llamar
    "Segundo desastre".
    Especializarse en este nuevo campo de la
    psicología es un reto y una necesidad para los
    psicólogos peruanos especialmente si se toma
    en cuenta las características geológicas y
    geográficas de nuestro país y la historia de los
    grandes desastres que han sacudido nuestra
    patria.

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