Psicología social y
desastres
Todos
los profesionales que lidian con situaciones de desastres, coinciden en señalar
que el factor humano tiene una importancia capital, tanto para determinar la
existencia misma del desastre, como para superar su ocurrencia. Sin embargo, se
percibe un vacío entre los profesionales que actúan en el área de desastres y
aquellos otros, que lidian con el comportamiento humano: los psicólogos. Este
vacío se explica en parte porque la mayoría de psicólogos ejerce su profesión
generalmente orientándola a consultas privadas e individuales. Y de otro lado,
los profesionales de otras ramas vinculados al manejo de los desastres, no ven con
claridad cómo los psicólogos podrían contribuir en situaciones de riesgo y/o
desastres.
Nos
adelantamos a decir que mas de uno podría sorprenderse cuando un tópico
determinado es clasificado como desastre. Esto suele ocurrir porque la acepción
mas difundida de desastre es aquella que se asocia al accionar de las fuerzas
vivas de la naturaleza; llámese volcanes, riadas, terremotos o fuego. Sin duda
alguna, estos son causantes de desastres, pero lo son porque existe una
interacción entre ellos y el ser humano; de lo contrario, estaríamos ante un evento
natural y aislado cuyo estudio merecería el interés únicamente de los
especialistas en ese fenómeno especifico. Pero, mientras sigamos construyendo
casas en zonas de riesgo, O cortando arboles -provocando así las riadas o los
desiertos-, o maltratando el suelo - propiciando también la erosión-; nos
convertimos en agentes provocadores de desastres. Dicho de otro modo, la manera
como nos relacionamos con la naturaleza esta determinada por la forma de
organización social a la que pertenecemos y construimos día a día. Es por ello
que los desastres a los que estamos acostumbrados a percibir como naturales, no
lo son; pues sufren la influencia y el grado de impacto que ésta produzca, se
modificara según sea su forma organización social.
Al
mismo tiempo, hay sucesos que hoy en día se asumen como desastres, como por
ejemplo, la expansión del SIDA, o de las enfermedades endémicas, como el cólera
o el dengue. Pero también existen otros en los cuales el hombre es el agente
activo o el autor directo; nos referimos a los desastres de origen tecnológico,
tales como radiaciones, el tráfico vehicular o las contaminaciones químicas.
Lo
dicho hasta aquí nos permite vislumbrar la importancia que tiene el estudio de
cómo las personas perciben los desastres; tema al que dedicarnos este especial
“Psicología social y desastres". En este sentido, resulta esclarecedor el
articulo de los doctores Puy y Aragonés sobre la percepción del riesgo; cuyo
enfoque nos ayuda a comprender mejor como y por que algunas personas eligen
vivir en situaciones de riesgo. Suceso que encontramos muy bien ilustrado en el
estudio de la Dra. Wiesenthal sobre los efectos del derrumbe y la reubicación
en una población pobre de Venezuela. Los doctores Moyano y Olivos, al analizar
los desastres en Chile, realizan un amplio recorrido sobre diversas conceptualizaciones
referidas a estados de riesgo, vulnerabilidad y desastres, que nos permite una
inmersión en este terna. Por otra parte, la Dra. Mocellin, al realizar un
estudio de intervención en profundidad con una población pobre y de bajo nivel
cultural, tiende un puente entre el saber culto y las creencias populares; desarrollando
un modelo de terapia que las integra. Los doctores Dias y Alaide analizan el SIDA,
considerado hoy en día el mas peligroso evento epidemiológico del mundo, desde
el punto de vista de la percepción y vulnerabilidad. En el ámbito del
desarrollo tecnológico tenemos la investigación realizada por los doctores Gimenes
y Abreu, sobre el desastre ocurrido en Brasil con el Cesio-137, considerado uno
de los desastres radiológicos más graves del mundo. Por otro lado, se presenta
un estudio sobre los niños de la calle en Brasil que refleja como las
condiciones de pobreza pueden encerrar una situación dramática en un círculo vicioso:
el de la miseria generando más miseria. A su vez, Coelho nos brinda un estudio apoyado
en una laboriosa compilación bibliográfica, que nos plantea la importancia de
incluir consideraciones de genero en la evaluación de los desastres, cambiando
de cierta forma el paradigma de los estudios sobre el tema. Finalmente, tenemos
un trabajo de Albuquerque sobre la gestión municipal en materia de desastres;
que, basándose en el análisis de la administración municipal en una región
pobre de Brasil, nos muestra cómo la trama política local puede ser parte del
problema, o de la solución, en una circunstancia de desastre.
De
esta manera, esperamos que el encarte especial en la revista de LA RED que hoy
ponemos en sus manos, signifique un acercamiento propicio a las contribuciones
que la psicología social brinda al manejo eficaz de las situaciones de
desastre. Considerando la amplitud del publico lector de esta revista,
investigadores, profesionales de organismos gubernamentales y no gubernamentales,
dirigentes políticos, académicos, estudiantes, dirigentes sindicales, entre otros;
hemos presentado un conjunto de artículos que sin desaprovechar la profundidad
de cada uno, nos permitan percibir la amplitud del campo de acción tanto de los
psicólogos propiamente, como de la investigación psicosocial aplicada a los
desastres.
Es
muy probable que al finalizar la lectura de estos artículos, uno se cuestione
los conceptos que manejaba con relación a los desastres. De igual manera,
deseamos que los psicólogos sientan mayor motivación para abordar este tema,
aplicando sus fundamentos teóricos a circunstancias de la realidad social
cotidiana. Finalmente, confiamos en el conjunto de expertos e interesados en el
tema, que reúnan esfuerzos elaborando estudios interdisciplinarios cuyos resultados
respondan al reto de nuestros tiempos: como prevenir, intervenir y tratar, de
manera adecuada a las personas y comunidades en situación de riesgo o desastre.
Breve Historia
Breve Historia
La
época actual podría ser definida por Beck (1992/93) como la "sociedad del
riesgo" –Este autor aboga por una "ampliación ecológica de la
democracia", proponiendo para ello la creación de un ámbito publico de
opinión y debate, con carácter interdiseiplinario y sobre todo
"reflexivo", en el que se logre establecer los criterios sobre cómo
se desea vivir y se contemple si se quiere depender de los “expertos" o de
una cultura que toma conciencia y debate abiertamente los peligros a los que
está sometida.
Al
hablar de riesgos ambientales, Beck (1992/ 93) diferencia los peligros
tradicionales (como los desastres naturales), de los riesgos actuales
(nucleares, químicos, ingeniería genética, ecológicos), distinguiendo
claramente que estos últimos no pueden ser atribuidos a agentes externos, sino
que tienen que ver con decisiones humanas, institucionales
("industriales" o "técnico-económicas"). Tales decisiones
-en una supuesta ponderación de costos y beneficios-, optan por un progreso que
arrastra consigo peligros que eseapan a la lógica del cálculo de riesgos y
seguridad. La posibilidad de imputar responsabilidades a la propia sociedad,
hace que estos riesgos se conviertan en un problema, en una cuestión social y
política de primer orden. Estos nuevos riesgos, según Beck (1992, p.21), son
"políticamente reflexivos". El "nuevo paradigma de la sociedad
del riesgo" debe enfrentarse a la solución de los problemas generados por los
peligros de la modernización; a cómo tratar de poner freno a todo aquello que
"sobrepase los límites de lo que resulta 'tolerable' -ecológica, medica,
psicológica y socialmente-", sin impedir el desarrollo y el proceso de
modernización (1992, p.19).
Los
desastres naturales tradicionales (inundación, terremoto, incendio, epidemia,
etc.) se caracterizan por tener efectos mas catastróficos e inmediatos sobre el
medio ambiente y las personas, que los peligros de contaminación ambiental. Los
de contaminación, a diferencia de los anteriores, están mas relacionados con el
impacto sobre el medio ambiente de la actividad humana/tecnológica; además,
producen efectos a más largo plazo y son menos evidentes, y el riesgo para las
personas está centrado sobre su salud y bienestar, como consecuencia del
deterioro de ese medio ambiente.
El
presente trabajo tratará sobre estos riesgos ecológicos. Se trata de poner en
relación dos conceptos diferentes: por un lado la percepción del riesgo
evaluada desde una perspectiva psicometría; y por otro, la idea de emergencia
-que especialmente en los riesgos relativos a la contaminación ambiental-,
puede ser entendida en un doble sentido, bien como un estado de crisis singular
(puntual), o bien como una situación de carácter permanente y acumulativo en
las actuales condiciones de desarrollo del mundo. Es en este último sentido en
el que parece que se hace necesaria una interconexión mas estrecha entre la
percepción social de los riesgos y la gestión pública de los mismos.
Dadas
las dificultades de definición y delimitación de los distintos términos (accidente,
desastre, emergencia, catástrofe, problema, etc.) empleados en la literatura
para hacer referencia a los eventos o situaciones de crisis (Britton, 198ó), y
teniendo en cuenta el poder del lenguaje como uno de los elementos esenciales
en la gestión de las crisis (Hart, 1993), se ha escogido el termino
"emergencia" porque enfatiza con mayor claridad el carácter urgente y
relevante del mismo, versus el termino comúnmente empleado de "problema"
ambiental. Tal y como señala (Hart, 1993), a partir de lo sugerido por Edelman
(1977), el etiquetado de una crisis social (pobreza, delincuencia, etc.) como
un "problema", implica o denota cierto carácter de inevitabilidad,
naturalidad o cronicidad del fenómeno.
En
la sociedad actual, gran parte de la ciudadanía esta manifestando su preocupación
por estas cuestiones, una firme y urgente demanda por evitar estos fenómenos,
mucho mas clara de la que parecen reconocer los organismos públicos de gestión,
que sintomáticamente tienden a considerar estos asuntos bajo la etiqueta de
“problemas ambientales".
Uno
de los caminos que permitiría que los diferentes puntos de vista, valores y
prioridades expresados por los distintos Sectores sociales lleguen a los centros
de decisión y sean tomados en cuenta en la gestión de los riesgos, es el del
estudio de su percepción social y de las respuestas de adaptación a los mismos
y vinculado a este, el de la investigación, desarrollo e implementación de
políticas de comunicación de riesgos como un proceso de "doble
flujo", que supere la vía única y tradicional de comunicación vertical
deseendente.
De
acuerdo con Pidgeon, Hood, Jones, Turner, y Gibson (1992), Se entiende que el
estudio de la percepción del riesgo desde la perspectiva de las ciencias sociales,
supone el estudio de las creencias, actitudes, juicios y sentimientos, así como
el de los valores y disposiciones sociales y culturales más amplios que las
personas adoptan frente a las fuentes de peligro (tecnologías, actividades,
sustancias, etc.) y los beneficios que estas implican.
A
pesar de lo que parece inferirse de la amplitud de esta definición, lo cierto
es que la mayoría de los estudios desarrollados hasta el momento adolecen de un
interés real por incorporar a los modelos de percepción del riesgo, los
factores de tipo social, cultural y/o contextual. Los primeros acercamientos a
este campo de estudio asumían que la percepción del riesgo se podía entender
como una mera percepción física de estímulos "objetivos"; sólo
recientemente se ha venido a considerar el riesgo como una construcción social,
de ahí que, si tanto el contenido como el proceso de esa percepción son de
naturaleza social, de lo que se trata no es de una simple percepción física,
sino de una percepción social (véase Puy, 1995).
Los
resultados y conclusiones de los trabajos abordados por Puy (1995) sirven para
poner de relieve el alto grado de subjetividad de los juicios sobre el riesgo,
y la tremenda complejidad de un fenómeno que puede ser en parte explicado por
las características de los riesgos, pero no de forma exclusiva, sino que
también esta vinculado a las características socioculturales del sujeto que
"percibe", y del contexto en el que se producen y expresan esos
juicios perceptivos.
En
este sentido, de acuerdo con Vaughan (1993), los estudios psicológicos sobre la
percepción social y respuestas de adaptación a los riesgos ambientales, pueden
aportar una información de gran relevancia para la gestión del riesgo, al
permitir conocer la diversidad de respuestas en las distintas Situaciones,
propiciando de esta manera que determinadas estrategias preventivas puedan ser
asumidas y/o defendidas por los distintos Sectores sociales.
La
revisión de la literatura en el campo de la percepción del riesgo, permite
observar la amplia gama de factores que inciden en la percepción social de los
riesgos: psicológicos, psicosociales, sociológicos, culturales, los referidos
al contexto situacional y los relativos a las características cualitativas de
las distintas fuentes de riesgo. Se puede considerar que todos ellos están
estrechamente vinculados entre si y que resulta complicado separar y medir cual
es el efecto especifico de cada uno. Pues bien, de todos estos posibles
factores, la parte en la que se centra y mejor describe -incluso en cierta
medida explica- el así Llamado paradigma psicométrico en el estudio de la
percepción social del riesgo (Fisehhoff, Slovic, Lichtenstein,
Read,
y Combs, 1978; Slovic, 1987, 1992), es la referente a la percepción de las
características cualitativas de las fuentes de riesgo (dimensiones) y su
relación con una estimación cuantitativa global.
Los
aportes de este modelo han supuesto un avance importante en lo que se refiere a
la comprensión de cómo la gente percibe los riesgos. Este tipo de estudios pone
de manifiesto cómo en la valoración que el público hace del riesgo de distintas
fuentes, entran en juego una serie de atributos cualitativos de las mismas, que
inciden en el riesgo percibido bastante mas que la mera probabilidad
"objetiva" de provocar daños o muerte.
A
pesar de las limitaciones que se han señalado sobre el enfoque psicométrico,
tales como su carácter predominantemente descriptivo, sus pretensiones de universalidad,
y las limitaciones propias de cualquier estudio correlacional (Arabie y
Masehmeyer, 1988; Cutter, 1993; Gadner y Gould, 1989; Harding y Eiser, 1984;
Hendrickx, 1991; Pidgeon et al., 1992; Puy, 1995; Vlek y Stallen, 1981). Hay
que reconocer que esta aproximación metodológica puede servir para tratar de
entender algunos de los discursos que subyacen en la percepción social del
riesgo de una población, y en este sentido, pueden aplicarse a la hora de
establecer un diagnóstico descriptivo que contribuya al diseño de determinadas
estrategias de gestión e información sobre un riesgo determinado.
En
los trabajos originales del Grupo de Oregón (Slovic, Fisehhoff, y Lichtenstein,
1985), nunca Se habían incluido específicamente en las listas de los cuestionarios,
los riesgos relativos a desastres naturales y contaminación ambiental. Y en
cuanto a las replicas realizadas por otros autores (Brun, 1992; Englander,
Farago, Slovic, y Fischhoff, 198ó; Goszczynska, Tyszka, y Slovic, 1991; Keown,
1989; Kleinhesselink y Rosa, 1991; Mechitov y Rebrick, 1990; Teigen, Brun, y
Slovic, 1988), sólo la realizada por Brun (1992), Se proponía específicamente
el estudio de las posibles diferencias entre La percepción de los riesgos de
origen natural (incluyendo así enfermedades y desastres naturales) y los
riesgos de origen humano tradicionalmente estudiados desde el enfoque psicométrico.
Respecto a las demás replicas, se ha trabajado en general sobre los mismos
riesgos incluidos en las listas del Grupo de Oregón, con pequeñas modificaciones
en algunos casos atendiendo a las características propias de cada país;
destacando en este sentido el trabajo de Kleinhesselink y Rosa (1991), por La
inclusión de algunos riesgos "transnacionales" de carácter más
reciente, entre los que Se encuentran La destrucción de La capa de ozono y el
efecto invernadero, referidos ambos a lo que en este trabajo Se han considerado
como riesgos relacionados con La contaminación ambiental ontribución de la
psicología a la gestión de la emergencia ambiental Si bien la investigación
sobre percepción del riesgo ha tenido escasas aplicaciones empíricas (Rohrmann,
1991), es posible contemplar algunas implicancias para la gestión y
comunicación del riesgo.
En
concreto, la investigación psicométrica ha demostrado que el concepto de riesgo
es mucho más amplio y rico que unas simples tasas de mortalidad o probabilidades
de accidente. Por tanto, todas las estrategias encaminadas a la gestión,
legislación o comunicación de los riesgos, deben tener en cuenta esa concepción
amplia del riesgo, que esta implícita en la preocupación legitima de la ciudadanía
por estas cuestiones (Slovic, 1986).
Aunque
la investigación en percepción del riesgo ha contribuido a una mejor
comprensión de las preocupaciones del público, hay que reconocer que la
metodología impone ciertas limitaciones, al menos en el sentido del concepto que
se aborda (características de evaluación del riesgo, actitudes, etc.) y en el
del formato en que se recoge la información (Otway, 1987). En el caso de la
investigación que se acaba de presentar, se observan claramente las dos
vertientes comentadas. Por un lado, el riesgo es claramente multidimensional y
por otro, las características estudiadas contribuyen a explicar una reducida parte
de cada riesgo percibido.
Las
diferencias encontradas según variables sociodemográficas (edad, género y nivel
de estudios) sirven para señalar la necesidad de no tomar al publico como un
todo único. Esta idea está en sintonía con otros estudios sobre percepción y
comunicación de riesgos que ponen de manifiesto que hay muchos públicos, cada
uno de los cuales puede manifestar diferentes creencias prioridades y valores
(Covello, von Winterfeldt y Slovic, 1986; Otway, 1987; Vaughan, 1993), que deben
ser tomadas en cuenta en la comunicación y gestión de los riesgos. En lo que a
la ciudadanía se refiere y al tenor del concepto de emergencia ambiental
propuesto en estas paginas, la comunicación es el proceso más relevante en la
gestión de los riesgos. En los riesgos contemplados en este trabajo, puede
fácilmente pensarse que algunos son considerados de bajo conflicto (ruido y
contaminación urbana) y otros de alto conflicto (energía nuclear, destrucción
del ozono y contaminación industrial) en los términos de Cvetkovich y Earle (1992);
lo que sugiere, según su propuesta, dos procesos diferentes de comunicación. En
el primer caso, se trataría de realizar una comunicación enfocada a la
información y al cambio actitudinal con la intención de fomentar
comportamientos de prevención y mitigación de los efectos nocivos de los
riesgos. En el segundo, seria necesario desarrollar comunicaciones bidireccionales
ya propuestas por otros autores (Covello et al., 1986; Otway, 1987; Slovic, 1986),
que permitan a los gestores del riesgo integrar las distintas perspectivas y
valores implicados.
En
el primer tipo de comunicación es necesario tener en cuenta los múltiples
factores que actúan en el proceso de comunicación tanto aquellos que Se refieren
a la. características de los elementos interactuantes, como los relativos a la
forma y contenido del mensaje ( (Covello et al, 1986; Earle y Cvetkovich, 1990;
Rohrmann, 1990). En le proceso de diseño del programa de comunicación, siempre
deberían contemplarse aquellas características más saltantes de cada riesgo,
para cada público. El segundo estilo de comunicación, que trata de conseguir
una participación activa del público, tiene entre sus propósitos, el logro de
decisiones mas de consenso ante los riesgos socialmente mas controvertidos.
Además de enriquecer el proceso de discusión con la visión más completa y
amplia del riesgo en cuestión, se consigue también satisfacer el deseo legitimo
del publico de conocer mejor, de aumentar su poder de decisión y su sensación
de control ante la emergencia ambiental (Vlek y Cvetkovich, 1989).
LA
VIDA ES BELLA
“La vida es bella” es una película idónea para trabajar en áreas transversales como Educación para la paz y para la convivencia, aunque resulta enriquecedora en muchos aspectos.
Podemos investigar, a partir de su argumento, sobre el holocausto judío por los nazis, los campos de concentración, la creencia en la superioridad de unas razas, el desprecio por el hombre,… Sería ésta una lectura histórica de un pasado que no debiera volver.
Existe también una lectura antropológica del tema que la película plantea: ¿Qué me dice sobre el hombre?. Roberto Benigni, su director, nos muestra la capacidad de las personas para influir sobre las circunstancias que les rodean o, al menos, para saber encararlas con un talante determinado. La vida es bella, incluso en las situaciones más terribles, si somos capaces de hacerla bella para aquellos que nos rodean. Hemos escogido esta segunda perspectiva en nuestra ficha por su alto contenido educativo.
Psiemex Psicólogos Emergencistas de
México
Esta página en Facebook nos muestra un grupo, una sociedad de psicólogos que están en búsqueda de la innovación aquella que va más allá de lo que nosotros estamos comúnmente a ver, que es el de ayudar y brindar servicios psicológicos en crisis y desastres, que de por si no es sencilla sus funciones mucho menos y buscamos el bienestar emocional frente a eventos adversos.
Es
necesario conocerlo? Claro que si ya que en su mayoría solemos estar al margen
con respecto al tema de desastres y emergencias y más porque somos quienes deberíamos
de estar capacitados y aptos para actuar en el momento en el que ocurra un
evento adverso, tal como lo hacen no solo en México sino también algunos profesionales
en nuestro país.



Hoy en día a raíz de las variadas situaciones de crisis y desastres naturales de las que somos testigos y/o participantes, se observa la importancia de la provisión de ayuda psicológica tanto a los que padecen estas catástrofes como a los profesionales intervinientes
ResponderEliminarLa Aplicación de la Psicología a la vida cotidiana ayuda mucho. Pero aplicarse a situaciones extremas como los casos de emergencia u otras similares, donde el ser humano se enfrenta a temores y situaciones de incertidumbre, es de mucha utilidad tanto para el beneficiado como gratificante lo es para quien lo brinda. Admirable labor.
ResponderEliminarLa psicología en emergencias y desastres ha sido producto de los avances e investigaciones que se han dado particularmente por el interés de estudiar las reacciones, comportamientos de los afectados y los equipos de primera respuesta frente a un evento adverso, con el fin de poder brindar la atención adecuada y oportuna según cada caso. Nuestro país no se ha quedado atrás, pues contamos con la Sociedad Peruana de Psicología en Emergencias y Desastres fundada en 1995 y reconocida como tal por el Colegio de Psicólogos del Perú.
ResponderEliminarDe una u otra forma buscaba la forma de relacionar la película con la forma en que debíamos tratar el tema, y lo relacione de esta forma. Suele pasar que ante las emergencias la mayoría de las personas son inconscientemente imprudentes para reaccionar ante un evento es por ello, que la historia en cuanto a estos temas nos informa cuales fueron las perspectivas para el manejo de ellas. Es así que la película la vida es bella, nos explica la forma de crear estrategias para su mejor afrontamiento, usando en su mayoría recursos humanos y no tecnológicos
ResponderEliminarEs importante tener conocimiento de la
ResponderEliminarpsicología en emergencias y desastres que es
como nueva especialidad es una consecuencia
lógica de múltiples estudios y experiencias que
demuestran que estos eventos no solamente
causan la perdida de vidas, atentan contra la
integridad física de las personas, causan daños
materiales y cuantiosas perdidas económicas,
sino que también causan un profundo impacto
emocional en las personas, las comunidades y
los equipos de primera respuesta,
consecuencias que pueden durar mucho tiempo
e inclusive llegan a interferir con la posterior
reconstrucción de la comunidad afectada a estas
consecuencias se les a llegado a llamar
"Segundo desastre".
Especializarse en este nuevo campo de la
psicología es un reto y una necesidad para los
psicólogos peruanos especialmente si se toma
en cuenta las características geológicas y
geográficas de nuestro país y la historia de los
grandes desastres que han sacudido nuestra
patria.