Los accidentes, desastres y catástrofes se presentan con mayor frecuencia
cada día, producto del crecimiento desproporcionado de las ciudades y la falta
de una planificación urbana adecuada y acorde con las necesidades actuales. En
este sentido cada día se hace mas común la aparición de peligros conocidos como
“Natech” (natural tecnological disaster) que son desastres tecnológicos
desencadenados por desastres naturales por ejemplo.
A partir de este crecimiento demográfico,
comercial, industrial y la incorporación de importantes obras de
infraestructura públicas, ha significado una serie de esfuerzos orientados a
mejorar la respuesta de los servicios de emergencia de nuestro país. Sin
embargo, este esfuerzo de grandes proporciones sólo se ha generado a partir de
las instituciones que realizan la labor de salvar vidas y bienes, dejando un
importante vació en muchas áreas del apoyo al servicio, y la salud mental de
los equipo de primera respuesta es una situación compleja que no se ha tratado
con la importancia adecuada.
Cuando ocurre un evento con
características de desastre, se menciona con frecuencia la cantidad de
víctimas, las causas del evento, las infraestructura perdida y el impacto
psicológico de las víctimas y las personas expuestas a este desastre, pero que
pasa con los encargados de dar respuesta y ayuda a estas personas?. Se
transforman en otro tipo de víctima, de carácter silenciosa y que muchas veces
no reconocen que también son vulnerables, ejerciendo un impacto de
repercusiones importantes sobre la salud física y mental de los integrantes de
los equipos de respuesta.
Lifton (1967) fue uno de los primeros
investigadores que trato sobre el deterioro psicológico de los equipos de
rescate; en 1984 la Federal Emergency Management Agency (FEMA), conjuntamente
con el Nacional Institute of Mental Health (NIMH) de los EU, empezaron a
preocuparse por el impacto psicosocial de los desastres en los equipo de
respuesta (bomberos, policías, paramédicos, etc.); dicho impacto incluye
términos como Incidente Crítico en Stress, y Síndrome de Stress Post
Traumático, de este modo los integrantes de los equipos de respuesta son las
víctimas ocultas del desastre.
El stress puede ser definido como la
respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de un sujeto que busca
adaptarse y reajustarse a presiones tanto internas como externas, el stress no
es una enfermedad pero si puede causar en el ser humano desde ligeros
desordenes psicosomáticos hasta la misma muerte.
El estado de alarma es el primero y el más
importante, se presenta cuando suena la llamada selectiva de la central de
alarma, en este momento se activa el sistema del stress en todo nuestro
organismo, es un estado de movilización generalizado de todas nuestras reservas
de energía. Uno de los primeros cambios es el incremento en la secreción de la
hormona adenocorticotrofina (ACTH) por parte de la glándula pituitaria que se
encuentra en la base del cerebro, la cual actúa sobre las glándulas
suprarenales, motivando la segregación de la Adrenalina, responsable del estado
de máxima alerta de todo nuestro organismo, provocando la liberación de las
reservas de glucosa, ácidos grasos libres, hidrocordicoides, esteroides, etc.
Como consecuencia de este estado de alarma, aumenta la frecuencia cardiaca y la
tensión arterial, la frecuencia respiratoria, la tensión muscular, la
transpiración, la liberación de factores coagulantes de la sangre, la
redistribución de la sangre a favor del cerebro y de los músculos y por
consiguientes la disminución del ritmo digestivo.
Cuando el stress no es efímero como el
trabajo en desastres o en emergencias que demandan la permanencia en el lugar
de las operaciones por varias horas o días, tienden a aparecer en el organismo
los CORTICOIDES que van a favorecer el aumento de los azúcares en la sangre, el
colesterol, la presión arterial, se debilitan las defensas inmunitarias, se
favorece la osteoporosis, la atrofia muscular y la retención del agua y el
sodio en el riñón.
Existe un limitado volumen de energía
adaptativa disponible y concentrarla en una sola demanda aumenta en forma
creciente nuestra vulnerabilidad a otras demandas, en especial si se tiene en
cuenta que el STRESS ES DE CARÁCTER ACUMULATIVO, es decir que si no se hace
nada para eliminarlo los residuos bioquímicos y la tensión emocional que causan
ciertos eventos, estos van a mermar nuestra capacidad de respuesta ante otros
eventos o demandas.
El estado final es el agotamiento, el
stress prolongado va dejando cicatrices bioquímicas indelebles que nos
predisponen a las enfermedades, a las infecciones, el envejecimiento y la
muerte. En el contexto operativo estamos hablando de la disminución
significativa del desempeño y por ende de la eficiencia y eficacia, haciéndonos
proclives a cometer errores que en los integrantes de los equipos de respuesta
pueden llegar a ser fatales.
La modalidad de trabajo de los Cuerpos de
Bomberos, se caracteriza por sus intervenciones en eventos traumáticos, al
respecto la Asociación Psiquiátrica Americana (1987) define a un evento
traumático a cualquier circunstancia psicológicamente estresante que está fuera
de las experiencias humanas normales. Estos eventos traumáticos incluyen a los
incidentes críticos en stress, los cuales pueden tener consecuencias serias
desde el punto de vista de la salud mental si no son tratados oportuna y
adecuadamente.
Davis Michael (1996) define al Incidente
Crítico como la situación que experimentan los trabajadores de emergencias que
enfrentan un trauma repentino y especifico como puede se la falla en la misión,
la presencia de excesivo sufrimiento humano, situaciones amenazantes para la
integridad física de los equipos de respuesta, la perdida de compañeros de
equipo, o presenciar su accidente o heridas.
El National Institute of Mental Health
(1985) describe las diversas manifestaciones psicofisiológicas que experimentan
los integrantes de los equipos de respuesta en situaciones de desastre,
haciendo mención a tres fases:
En primer lugar se hace mención a una Fase
de alarma, que comprende desde la alarma inicial, el período de adaptación
psicológica, y la información sobre lo acontecido. Pueden presentarse
manifestaciones en el área física, cognitiva, emocional y conductual.
La segunda Fase se
denomina de Intervención y se presentan las siguientes
manifestaciones.
Físicas:
- Incremento
en la respiración.
- Náuseas.
- Sudor
frío, piel húmeda.
- Oídos
tapados.
- Dolor
de Cabeza.
- Estrechamiento
del campo visual.
- Dolor
muscular.
- Fatiga.
Cognitiva:
- Problemas
de Memoria.
- Desorientación.
- Dificultad
para el Cálculo.
- Dificultad
para la concentración.
- Pérdida
de objetividad.
- Lentitud
o dificultad en la comprensión.
- Pérdida
de las habilidades para conceptualizar o priorizar tareas.
Emocional:
- Gran
sentimiento de heroísmo e invulnerabilidad.
- Ansiedad,
temor.
- Euforia.
- Fuerte
identificación con las víctimas.
- Sentimiento
de Culpa.
- Irritabilidad,
hiperactividad.
- Tristeza,
melancolía, depresión, mal humor.
- Apatía.
- Excesiva
inquietud sobre la seguridad de otros.
Conductual:
- Inhabilidad
para expresar sentimientos verbales.
- Hiperactividad
sin un propósito específico.
- Decreciente
eficiencia y eficacia en las actividades.
- Estallidos
de cólera.
- Incremento
en el uso del alcohol, tabaco y otras drogas.
- Retraimiento
Social.
La tercera Fase es la de
Termino, y comprende la desmovilización en la cual los trabajos de urgencia
ya han sido realizados, la calma retorna paulatinamente y los equipos de
respuesta empiezan a ser relevados. En esta fase se puede observar las
siguientes manifestaciones:
- Dificultad
emocional para aceptar el término de las operaciones, deseo de seguir
trabajando.
- Melancolía,
depresión.
- Inquietud,
disgusto o aburrimiento ante el trabajo rutinario.
- Sentimientos
de extrañamiento por el trabajo en el desastre.
- Sentimientos
de extrañamiento por la familia.
- Sentimientos
de cólera o frustración.
- Necesidad
de hablar, contar y repetir las vivencias del desastre.
- Conflicto
con los compañeros que no participaron en las operaciones del desastre.
- Conflicto
con la familia, esta puede estar enojada por su ausencia prolongada.
Cada trabajo realizado en las emergencias,
sea de corta o larga duración conlleva un impacto emocional y producen
situaciones conocidas como stress agudo o post-traumático. Estos conceptos
incluyen lo que anteriormente se conocía como “reacción de crisis aguda”,
“fatiga de combate”, “Shock psíquico”, entre otros; estas alteraciones provocan
malestar clínico, significativo o deterioro social laboral.
Entre los factores que afectan los equipos
de respuesta, se encuentran los de carácter individual, interpersonales como
las responsabilidades laborales en el caso de los Bomberos Voluntarios, que
generan situaciones de conflicto, por querer participar en las labores de
emergencia y las limitaciones de sus trabajos, por otro lado la presión por
parte de la familia para que se cumpla con las responsabilidades familiares en
especial si se tienen hijos pequeños, recién nacidos o familiares enfermos.
Factores comunitarios como la presencia de personas conocidas o familiares
entre las víctimas. Factores propios del desastre. Todos estos contribuyen a
aumentar la presión emocional sobre los equipo de respuesta.
Ahora, que se esta haciendo y que estamos
haciendo para minimizar el daño en la salud mental de los voluntarios que
acuden a las emergencias?. Se hace difícil si no contamos con los instrumentos
y recursos necesarios para enfrentar el problema. Sin un apoyo gubernamental
necesario (de carácter legal) que proteja adecuadamente la salud física y
mental de los voluntarios de Bomberos, seguiremos sufriendo los efectos
emocionales de la intervención de diferentes emergencias.
Sólo nos queda prepararnos e instruirnos
adecuadamente para prevenir y mitigar en la medida de lo posible estos factores,
salvaguardando el recurso más valioso que puede tener una institución y toda
sociedad: los hombres y mujeres que constituyen el elemento básico para que la
organización pueda lograr sus objetivos. La eminente dignidad de la persona
humana nunca debe perderse en el proceso de alcanzar los objetivos de una
Institución. Sólo mediante una cuidadosa atención a las necesidades humanas
puede crecer y prosperar cualquier organización.
FACTORES QUE AFECTAN A LOS EQUIPOS DE RESPUESTA
Existen varios factores que
influyen en la eficiencia y eficacia de los equipos de respuesta y que han sido
ampliamente descritos por el Center for Mental health of Emergencies (USA) y se
pueden clasificar de la siguiente forma:
A. FACTORES DE CARACTER INDIVIDUAL:
1.
Enfermedades crónicas tales como
el asma, cardiopatías, hipertensión, úlceras, diabetes, entre otras y que
pueden ser factores limitantes para el trabajador en emergencias.
2.
Stress preexistente, perdida del
empleo, conflictos familiares, divorcio reciente, enfermedades de algún miembro
de la familia, pueden dar lugar a que se aumente el riesgo individual.
3.
Experiencias traumáticas
anteriores debido a que el stress como se dijo anteriormente es de tipo
acumulativo y vulnera la capacidad de resistencia y puede dar lugar a
reacciones violentas.
4.
Experiencias en trabajos
similares que dan confianza al trabajador en desastres.
5.
La edad, los rescatadores más
jóvenes están muy propensos a sufrir problemas emocionales que las personas
mayores, la gente de más de 20 a21 años hace frente mejor a una situación de
desastre que los jóvenes de 17 a 19 años.
B. FACTORES INTERPERSONALES:
1.
Las responsabilidades laborales
en el caso de los Bomberos Voluntarios, generan situaciones de conflicto, por
querer participar en las labores de la emergencia y las limitaciones de sus
trabajos, por otro lado la presión por parte de la esposa para que se cumpla
con las responsabilidades familiares en especial si se tienen hijos pequeños,
recién nacidos o familiares enfermos. Estas son situaciones que incrementan el
stress entre los trabajadores de emergencias.
2.
Tiempo prolongado de separación
de los integrantes de los equipos de respuesta de las fuentes comunes de
soporte social, (familia, seres queridos).
3.
Las primeras personas que llegan
a la emergencia, tienen más problemas emotivos que los que van llegando
posteriormente, así como los que están en más contacto con las víctimas.
C. FACTORES COMUNITARIOS:
1.
La presencia de personas
conocidas o familiares entre las víctimas, pueden ser factores de incremento
del stress entre los equipos de respuesta.
2.
La presencia de medios masivos de
comunicación social y de curiosos en la escena de la emergencia contribuyen a
aumentar la presión emocional sobre los equipos de respuesta.
D. FACTORES PROPIOS DEL DESASTRE:
1.
El desastre puede impactar por su
magnitud al personal de respuesta más allá de su preparación llegando a
producir una máxima alteración social y psicológica.
2.
El cambio repentino del aspecto
físico de la comunidad como consecuencia de un desastre (terremoto de Huaraz-
1970, Nazca-1996, atentado a la calle Tarata en Miraflores, 1992), tienden a
dificultar la comprensión de lo acontecido, por el impacto psicológico sobre
los sobrevivientes y los equipos de respuesta.
3.
El tipo de desastre, afecta de
diferente forma a la comunidad por ejemplo, un desastre de tipo tecnológico
produce más stress para las víctimas y los equipos de respuesta, que los
desastres naturales, causando gran sentimiento de cólera porque tal vez pudo
evitarse, produce mayor temor e incertidumbre porque el agente causante del
desastre (fuga radioactiva, contaminación química) no puede verse, es de
difícil control y sus efectos duran mucho tiempo.
4.
Los desastres que ocurren de
noche producen más víctimas y problemas emocionales que los que ocurren durante
el día, porque la gente está dormida, su respuesta inicial es más lenta y más
confusa, dificultando la orientación y evacuación.
5.
La duración del desastre, también
es un factor que afecta no solamente a la población sino también a los equipos
de respuesta, es diferente un desastre que dura pocas semanas a una
contaminación radioactiva que puede afectar a generaciones enteras.
6.
El grado de incertidumbre, el no
saber a lo que se va a enfrentar, la presencia de replicas del mismo, la
inestabilidad de estructuras colapsadas, etc. son agentes que estresantes que
influyen en forma directa sobre los equipos de respuestas.
E. EVENTOS ESTRESANTES DE LA
EMERGENCIA:
1. Perdidas personales o
lesiones:
Se refiere a cuando los
integrantes de los equipos de respuesta se encuentran entre los damnificados,
han perdido a familiares cercanos, sufren lesiones o mueren a consecuencia de
su trabajo en la emergencia.
2. Estímulos traumáticos:
Es cuando los rescatistas se
identifican con la víctima o cuando a trabajado 3 o 4 horas en contacto con las
víctimas y algunas de ellas llegan a morir, la muerte de niños y en algunos
casos cuando el rescatista, médico, paramédico, tiene hijos pequeños o de igual
edad que el de las víctimas o muertos, (Oklahoma City, atentado al edificio del
FBI-19ABR95), la recuperación de cuerpos grotescamente mutilados o restos
humanos esparcidos, la ausencia de bolsas para estos (accidente aéreo de
Fauccett-1996-Arequipa), cuando se tiene que amputar miembros a personas vivas
para rescatarlas (Ciudad de México- Terremoto- 1985), cuando se tiene que
amputar cadáveres para llegar a víctimas atrapadas con vida (Skywalk
Collapse-Kansas City 1981).
3. Falla en la misión:
El fracaso en los objetivos
propuestos (rescatar personas con vida, salvar la vida a un accidentado, apagar
un incendio, etc.), especialmente si es por descuido, impericia, agotamiento,
confusión en las órdenes.
4. Presión ocupacional:
La presión por cumplir con tareas
en forma rápida y oportuna, la sobrecarga en el trabajo, gran demanda de tareas
que requieren de atención inmediata.
5. Demandas del trabajo:
El trabajo en emergencias y en
especial en desastres requieren de un gran esfuerzo físico por largas horas y
en condiciones adversas, este tipo de trabajo requiere de criterio, juicio,
claridad para pensar, habilidad para elaborar cálculos en forma exacta y
decidir muchas veces entre la vida y la muerte (triage) así como soportar la
presión de los medios masivos de comunicación social, los curiosos y los
familiares de las víctimas.
6. Problemas organizacionales:
a.
Interferencia en el rol, se
presenta cuando varios equipos de respuesta de diferentes Instituciones
trabajan juntos por primera vez o cuando existe rivalidad entre ellos, tratando
de imponer sus propios estilos de procedimientos o tratando de captar la
atención de los medios de comunicación social.
b.
Bajas recompensas, los
integrantes de los equipos de respuesta son extremadamente sensibles al
reconocimiento de tipo social más que material por sus esfuerzos desplegados,
reaccionando con elevados niveles de frustración cuando no son reconocidos.
c.
Conflicto en el rol, se presenta
cuando el trabajador se enfrenta ante situaciones de difícil decisión, como es
el caso del personal voluntario que tiene que decidir entre su trabajo y su
participación en una emergencia de larga duración, entre su responsabilidad
familiar y su ausencia prolongada o incierta de las demandas de un desastre o
cuando tiene que actuar como jefe o como amigo, todos estos factores pueden
llegar a afectar la comunicación interpersonal, la confianza entre los
trabajadores, y aumentar los niveles de ansiedad.
d.
Ambigüedad en el rol, se presenta
cuando los trabajadores de los equipos de desastre se encuentran en una
atmósfera de confusión e incertidumbre, en relación al tipo, de trabajo que
tienen que realizar, el alcance de sus responsabilidades, los objetivos por
cumplir.
e.
Incomodidad en el rol, es cuando
los trabajadores tienen que realizar tareas fuera de las cuales a las que han
sido preparados (rescatistas que tienen que asumir acciones de coordinación, o
responsabilidades administrativas).
7. Aspectos ambientales:
a.
Exposición a eventos inesperados
como la presencia de gases tóxicos, picaduras de insectos, mordeduras de
animales, colapso de estructuras civiles en forma inesperada, envenenamientos o
intoxicaciones por alimentos descompuestos.
b.
Ausencia de un lugar donde
descansar, ausencia de agua potable, déficit de comida y líquidos en forma
oportuna, ausencia de servicios higiénicos y de privacidad.
Es responsabilidad de los
oficiales que poseen comando y poder de decisión el cuidar no solamente la
salud física y mental de los integrantes de los equipos de respuesta como única
garantía de cumplir con éxito la misión encomendada y proteger al personal
contra los efectos destructivos del stress-trauma.
A continuación se analizarán
varios aspectos que se tienen que tener en cuenta par mantener la operatividad
de nuestros equipos de respuesta y evitar que sucumban bajos los efectos del stress.
A. NUTRICION:
1. Vitaminas
Durante los períodos de stress
agudo o crónico las fuentes de alimentación de vitaminas y sales minerales,
pueden resultar insuficientes, por lo que se hace necesario la ingesta de
cantidades más elevadas de vitaminas "C" y las del complejo "B",
en particular las vitaminas B1 (Tiamina), B2 (Riboflavina), la Niocina, B3
(ácido pantoténico), B6 (piridoxina).
2. Sales Minerales
Un stress escesivo provoca
carencia de sales minerales esenciales, tales como el magnesio, calcio y el
zinc; su déficit está directamente vinculado con una amplia variedad de
transtornos tales como la esterilidad, problemas en el crecimiento, úlceras,
hipertensión o insuficiencia coronaria, por esto se recomienda la ingesta de
líquidos en especial los que contengan electrolitos y/o jugos naturales en los
cantimploras o termos.
3. Azúcar
Existe una tendencia a dar
caramelos, dulces, gaseosas, chocolates, a los trabajadores de emergencia, con
la falsa creencia que esto ayuda a reponer energías. La reacción al stress,
libera el azúcar que normalmente se encuentra almacenada en el hígado bajo la
forma de glucógeno. Simultáneamente, la adrenalina segregada inhibe la
producción de insulina, por este motivo se recomienda alimentos bajos en
azúcares.
4. Cafeína
La cafeína contenida en el cafe,
té, o bebidas de cola, así como el chocolate, tienden a favorecer la respuesta
del organismo al stress, inhibiendo el sueño o bloqueando el descanso natural
del organismo agotado por el esfuerzo permanente, sin embargo es muy popular
repartir café en las campañías de bomberos o en las zonas de emergencia como
forma de "calentar el cuerpo".
5. Grasas
El stress prolongado no solamente
tiende a provocar la acumulación de azúcar, sino también de colesterol en la
sangre, por la liberación de los ácidos grasos libres almacenados en el
organismo, en tal sentido una alimentación alta en grasas como el pollo
broaster, pollo a la brasa, papas fritas, etc. sólo contribuyen al aumento del
colesterol en la sangre.
6. Alimento abundante
Recuerde que en una situación de
stress la digestión se hace lenta por la redistribución de la sangre a favor de
los músculos y del cerebro, por lo consiguiente una comida difícil de digerir o
abundante puede traer problemas de indigestión y malestar entre el personal de
los equipos de respuesta que deben retornar al trabajo de emergencia.
7. Alimentación Balanceada
a.
Se recomienda la sustitución de
dulces, caramelos por frutas.
b.
Sustituir café, té, chocolate por
agua mineral, jugo de frutas y/o leche, sales hidratantes y electrolitos por
vía oral.
c.
Proveer suplementos vitamínicos y
de minerales.
d.
Proveer una alimentación alta en
energía no precebile como la fruta seca, avellanas, granos, nueces, cantidad
apropiada de fibra alimentaria (50 gramos por día).
e.
Reducción de la absorción del
colesterol, reemplazando las grasas animales saturadas por grasas vegetales
insaturadas.
B. ACTIVIDAD FISICA
1.
La actividad física quema las
subproductos de la reacción del stress, los cuales de otro modo, podrías ser
nocivos. Los productos inutilizados como azúcares y grasas contribuyen a la
aparición de procesos degenerativos, tales como las enfermedades
cardiovasculares, la úlcera.
2.
Otros productos surgidos por la
reacción del stress como la noradrenalina, nos vuelve altamente vulnerables con
respecto a las emociones negativas, como el miedo y la cólera, si esas
sustancias no son empleados en una actividad física, pueden causar trastornos
en las relaciones interpersonales.
3.
El aparato respiratorio y el
corazón reaccionan al ejercicio de manera sintrópica, vale decir que se vuelven
más fuertes y más eficaces, cuando son empleados de manera apropiada.
4.
Practicado como medida preventiva
contra el stress, el ejercicio físico exige cierta regularidad, 30 minutos tres
veces por semana, aportan efectos beneficiosos.
C. SALUD MENTAL
1.
El principal objetivo inmediato
con los trabajadores de los equipos de respuesta que participan en un desastre
o se ven involucrados en un incidente crítico en stress es el de minimizar la
severidad y duración del trauma emocional.
2.
Se debe permitir la expresión de
sus emociones y ayudarlos a entender y comprender sus sentimientos y los
efectos psicológicos que puedan aparecer algunas semanas después.
3.
Existen técnicas de
desmovilización psicológica que se orientan a los objetivos planteados líneas
arriba y se conoce como "Debriefing", el cual puede ser espontáneo o
dirigido, esta acción la puede realizar personal entrenado pero de preferencia
por psicólogos, previamente capacitados.
4.
Con la finalidad de evitar la
fatiga emocional, y la aparición de errores por parte de los equipos de
respuesta en situaciones de desastre se sugiere el siguiente horario de
trabajo: 12 horas de trabajo por 12 de descanso, durante la primera semana.
Posteriormente 5 días de trabajo por un día libre y en condiciones extremas de
alto riesgo 2 horas de trabajo por 15 minutos de descanso.
5.
El "Debrifing" debe de
ser aplicado inmediatamente después de una situación de incidente crítico en
stress, se pueden realizar mini debrifing, en los intervalos de descanso.
6.
Después de una semana se debe de
realizar un seguimiento y reunión con el equipo para evaluar su readaptación a
la rutina laboral y familiar.
7.
El Debrifing no es una reunión de
crítica ni de poses de dureza emocional sino es más bien una oportunidad en la
cual el trabajador del equipo de respuesta puede expresar sus emociones y
sentimientos, y ser comprendido, manifiesta sus síntomas físicos y psicológicos
que puede estar sintiendo aprende a reconocerlos como reacciones esperadas en
estas circunstancias y se prepara para reintegrarse a la rutina diaria.
8.
Al término de una emergencia que
a significado situaciones de alto riesgo o peligro para los equipos de
respuesta, o a demandado gran agotamiento de éstos equipos, se recomienda al
retorno a la base una breve sesión de "Desmovilización" (defusing),
el cual se aplica el mismo día y en forma inmediata, no requiere la presencia
de un profesional psicólogo, y permite la ayuda a estabilizar la situación y
mitigar el impacto, bajo la consigna nadie debe de regresar a sus hogares o
labores acostumbradas sin antes haber pasado por esta actividad.
9.
El "defusing" debe
realizarse en forma inmediata y antes de realizar cualquier otra tarea de limpieza
o arreglo personal, no es una sesión de critica, más bien de comentario y
desfogue emocional, puede durar minutos u horas, los miembros del equipo se
sientan en circulo y en intimidad, tiene una fase de introducción en la cual se
indica lo que se va a realizar, una de exploración de las emociones y otra de
información sobre lo esperado en situaciones de stress, y su carácter
pasajero.
pasajero.
D. SOPORTE PSICOSOCIAL
1. Bourne (Neurofisiólogo-USA)
que realizó trabajos en Viet-nam, manifiesta que aún en situaciones muy
peligrosos, si el individuo siente que cuenta con el apoyo del grupo, tiene la
noción de que domina la situación y siente que desempeña una función social muy
importante, quedará protegido contra los efectos negativos del Stress.
Es decir, existen ciertos
factores psicosociales que protegen al individuo de los efectos dañinos del
stress, así este se encuentre en circunstancias extremadamente peligrosas y
esto tienen que ver con el grado de camaradería, compañerismo e integración del
grupo del cual forma parte, de la confianza que tiene en sus conocimientos técnicos
y el dominio que le permiten estas habilidades y conocimientos para poder
manejar y dominar las situaciones por complejas que éstas sean, y por último
del grado de convencimiento de que está realizando una misión muy importante y
apreciada socialmente, contribuyendo a aliviar el dolor, el sufrimiento y a
salvar vidas humanas.
2. Rof Carballo (Neurofisiólogo
español) manifiesta que un sujeto expuesto de caer en una situación de stress,
si cuenta con una confiada relación con un confidente, o si tiene alguna
persona que lo apoye o si tiene un respaldo afectivo de amistad, amor; quedará
protegido de los efectos negativos del stress.
Rof Carballo, presenta un enfoque
diferente al anterior, el prioriza el respaldo afectivo como protección al
stress, en esto se respaldan algunos trabajos que indican que las personas
solas, sin pareja se encuentran en desventaja frente a los casados o los que
tienen pareja, cuando sufren el impacto de un incidente crítico en stress, de
lo que se deduce que es de vital importancia que en las Instituciones que
forman parte de los equipos de respuesta, se promuevan y fortalezcan los lazos
de unión entre los diversos grupos familiares de cada uno de sus integrantes a
través de reuniones de confraternidad que permitan conocerse y ayudarse
mutuamente cuando el caso lo requiera para disminuir el impacto emocional de un
incidente crítico en stress, y que les proporcionen la comprensión necesaria a
su retorno al hogar, después de haber participado en un desastre.
3. Los grupos familiares deben de
conocer las reacciones psicológicas del stress post-traumático afín de poder
identificar los síntomas oportunamente, comprenderlos, y solicitar la ayuda
correspondiente.
Reacciones Del Adulto Mayor
Ante Un Desastre o Una Emergencia
Reacciones psicoemocionales del adulto mayor ante un desastre o una emergencia
Un sector poblacional que suele ser muy afectado, son las personas de 60 años o más, por sus condiciones biopsicosociales y la fragilidad que se presenta con los años, que ante situaciones como los DN pueden incrementar y por supuesto comprometer la salud del adulto mayor (AM), las dimensiones psicosociales de los mismos suelen ser impactadas y si el análisis de la situación de salud familiar refleja la ausencia de factores protectores, entonces el compromiso puede ser mayor. La convivencia con otros adultos mayores o personas discapacitadas o incluso los propios estados de soledad física acrecientan el posible daño.
¿Cómo funciona el adulto mayor ante los desastres?
Dentro de la situación generada en un desastre, el funcionamiento de los ancianos depende del desarrollo gerontológico de la comunidad afectada, visto desde diferentes dimensiones. En el clima de pérdidas que acompaña el diario vivir de los seniles, desde lo micro hasta lo macrosocial, una situación de este tipo crea un daño adicional, que pensamos debe establecerse un protocolo de actuación, en cuanto a la forma de evacuación, las características del lugar de evacuación, los abastecimientos médicos, y otros recursos materiales, la preservación de las propiedades del AM, la morbilidad que puede aparecer en estos casos y la exacerbación de sentimientos depresivos, de pérdida y desesperanza que de forma precoz observamos en estos pacientes.
Esto repercute en el funcionamiento de un anciano integralmente y lleva implícito un cambio en la capacidad de adaptación y cambios, por ende, en la capacidad de reacción. Es importante señalar el arraigo de los ancianos a sus propiedades, al lugar donde viven, en el que quizás nacieron, su relación con familiares que ya no existen o se encuentran distantes y el hogar constituye su punto de encuentro afectivo, donde tienen sus bienes, que muchas veces han adquirido durante toda una vida.
Estos aspectos se conjugan incidiendo en el no abandono y pago a la comunidad, cuestión que los hace resistentes ante la evacuación.
Las áreas de funcionamiento afectadas, serían lo biológico, dentro de esta peso importante en las enfermedades crónicas no trasmisibles, los problemas de la medicación diaria, y las previstas para agudizaciones. En lo psicológico las afectaciones afectivas, cognitivas y perceptuales. Por último y como hemos mencionado no menos importantes los factores sociales, que se asocian con estas dos áreas, y que de forma individual o sumado a los factores anteriores favorecen una declinación del funcionamiento de forma aguda ante este estrés.
En el caso de AM se impone lo que en geriatría ha sido denominado como valoración geriátrica integral (VGI) o valoración geriátrica exhaustiva5:
Se puede definir como la valoración y detección multidimensional de déficits en las esferas clínico - médica, funcional, mental, y social, con el fin de conseguir un plan racional e integrado de tratamiento y seguimiento. Va orientada hacia la funcionalidad del sujeto, y por tanto no se centra exclusivamente en un área.
Actualmente se considera la VGI la herramienta o metodología fundamental de diagnóstico global en que se basa la clínica geriátrica a todos los niveles asistenciales, aceptada su utilidad universalmente, incluido nuestro país.
Es necesario tener en cuenta las características propias del adulto mayor. En algunas culturas los ancianos son fuente de experiencia y sabiduría y son la memoria histórica de como las poblaciones, a lo largo del tiempo, han afrontado situaciones críticas; poseen un sentido de identidad, arraigo, así como de pertenencia y preservación de la cultura. Suelen ser un eje unificador al interior de la familia y la comunidad. Son personas que tienen conocimientos sobre métodos tradicionales de curación, apoyan, contienen y dan seguridad a los niños. Los ancianos transmiten experiencias a través de historias, cuentos y canciones; estas generalmente llevan un mensaje positivo de afrontamiento de las situaciones difíciles.
Sin embargo, las experiencias de trabajo con adultos mayores también ponen de manifiesto aspectos de exclusión; algunos se encuentran aislados, carecen de redes de apoyo, son percibidos como una carga para sus familiares, no son tomados en cuenta como factores activos y productivos, se les mantiene desinformados para no "preocuparlos o angustiarlos" y se toman decisiones sobre sus vidas y pertenencias, sin consultarlos.
La mayoría presentan problemas de salud o discapacidades (físicas y/o psíquicas) a las cuales no se les concede, en ocasiones, importancia. También se hace más evidente el deterioro de sus habilidades físicas y mentales. Como factor de riesgo psicosocial adicional se puede citar que han sufrido pérdidas previas de personas significativas.
Todo estas consideraciones hacen más complejas y difíciles las manifestaciones psicosociales que presentan los ancianos como consecuencia de un desastre, y numerosos factores deben ser tomados en cuenta en el abordaje de este grupo poblacional especifico.
Es necesario que las experiencias traumáticas, así como las pérdidas y el duelo adquieran diferentes formas de expresión, según la cultura. Los conceptos predominantes sobre la vida y la muerte y la ejecución de los ritos de despedida de los seres queridos adquieren relevancia en los procesos de aceptación y reelaboración de lo sucedido.
Las manifestaciones que describimos pueden ser solo la expresión de una respuesta comprensible ante las experiencias traumáticas vividas, pero también pueden ser indicadores de que se está pasando hacia una condición patológica. La valoración debe hacerse en el contexto de los hechos y las vivencias, determinando si se pueden interpretar como respuestas "normales o esperadas" o por el contrario, pueden identificarse como manifestaciones psicopatológicas que requieren un abordaje profesional.
Algunos criterios para determinar que una expresión emocional se esta convirtiendo en sintomática son:
• Prolongación en el tiempo.
• Sufrimiento intenso.
• Complicaciones asociadas (ejemplo, una conducta suicida).
• Afectación del funcionamiento social y cotidiano de la persona.
A continuación un listado de algunas de las manifestaciones que pueden observarse en personas adultas mayores:
Nerviosismo o ansiedad. Inseguridad.
Tristeza y/o llanto. Necesidad de estar solo.
Culpabilidad por haber sobrevivido. Crisis de miedo o pánico.
Ideas de suicidio. Disminución en la resistencia física.
Fatiga. Dificultades para retornar al nivel normal de
Problemas para dormir o descansar.
Confusión para pensar y/o problemas de concentración. Sentirse frío emocionalmente.
Problemas de memoria. Sentirse abrumado.
Disminución de la higiene personal. Intensa preocupación por otros.
Cambio en los hábitos alimenticios. Náuseas.
Pérdida de confianza en uno mismo. Dolores de pecho o cabeza.
Recuerdos muy vivos del evento. Temblores musculares.
Culpar a los demás. Dificultad para respirar.
Frustración. Palpitaciones o taquicardia.
Desorientación en tiempo o lugar. Aumento de la presión sanguínea.
Sentimiento de impotencia.
Uso excesivo de alcohol y/o drogas.
Problemas en el trabajo y/o familia.
Enojo y/o irritabilidad.
Algunas recomendaciones útiles para los afectados, sus familiares y amigos
Para los afectados:
• Buscar compañía y hablar. Compartir sentimientos y pensamientos con otros.
• Escuchar y ayudar a sus compañeros.
• Permitirse sentirse mal, deprimido o indiferente.
• Realizar ejercicios físicos suaves, alternados con relajación.
• Estructurar el tiempo y mantenerse ocupado.
• No evadir el dolor o sufrimiento con el uso de drogas o alcohol.
• Tratar de mantener un itinerario de vida lo más normal posible.
• Hacer cosas que lo hagan sentir bien, útil y solidario.
• Tomar pequeñas decisiones cotidianas.
• Descansar lo suficiente.
• Intentar, dentro de lo posible, comer bien y regularmente.
• Saber que los sueños y pensamientos recurrentes
acerca del evento traumático son normales y deben ser compartidos
Para los familiares y amigos de los afectados:
• Escucharlos detenidamente y acompañarlos.
• Promover ayuda y solidaridad, así como fortalecer vínculos entre familiares y amigos.
• Proveer información suficiente.
• Estimularlos a participar en las tareas de la vida cotidiana.
• Comprender y aceptar el enojo y otros sentimientos de los afectados.
• No decirles que tienen "suerte de que no les fue peor". Las personas traumatizadas no encuentran consuelo en esas frases. En cambio, se puede expresar que lamenta lo sucedido y que lo entiende
Cuatro Tipos de Reacciones Frente a los Desastres:
El manual de la APA menciona que básicamente se pueden presentar cuatro tipos de respuestas
individuales a los desastres:
A) Reacciones normales a los desastres.-
Algunas personas son capaces de mantenerse notablemente calmadas aún en las circunstancias
más extremas; sin embargo, la mayoría de nosotros empezamos a sentir los efectos del Síndrome
General de Adaptación (sudoración profusa, temblores, debilidad, estados nauseosos) por un
momento y la claridad del pensamiento puede ser difícil. Afortunadamente muchos de nosotros
podemos recuperar nuestra compostura bastante bien. Sería engañoso clasificar como anormales
estos estados naturales y transitorios.
B) Reacciones paralizantes.-
Se puede esperar también encontrar personas que por un tiempo se queden paralizadas, pueden
quedarse paradas o sentadas en medio del caos, como si estuvieran solas en el mundo, su mirada
estará perdida, cuando se les habla no podrán responder a todo o simplemente se encogerán de
hombros o pronunciarán una o dos palabras, parecen libres de reacción emocional, son incapaces de ayudarse.
C) Reacciones hiperactivas.-
Estas personas pueden estallar en ráfagas de actividad, sin un propósito definido, hablarán
rápidamente, bromearán en forma inadecuada y harán sugerencias y demandas inaceptables, pero
de poco valor real, pasarán de un trabajo a otro y parecerán incapaces de resistir la más mínima
distracción, se muestran intolerantes a cualquier idea que no sea la suya.
D) Reacciones corporales.-
Algunas reacciones corporales han sido ya mencionadas como respuestas temporalmente normales,
aunque estos síntomas normales son algo molestos mientras dura, generalmente no interfieren
seriamente con la habilidad de la persona para llevar adelante una actividad constructiva en una
situación difícil, algunas de estas reacciones, especialmente la debilidad, el temblor, el llanto, pueden
no aparecer hasta después de que una persona ha enfrentado y superado efectivamente el peligro
inmediato.
Las reacciones corporales mas serias pueden sin embargo incapacitar verdaderamente y es
importante reconocer su significado emocional, las náuseas y el vómito son particularmente comunes, estas
reacciones se deben de diferenciar de las producidas por radiaciones o contaminaciones químicas.
Otro tipo de incapacidad física es lo que técnicamente llamamos “histeria de conversión”, la persona convierte su gran ansiedad en una creencia vehemente de que alguna parte de su cuerpo ha dejado
de funcionar, para todos los propósitos prácticos pueden ser incapaz de ver, oír o hablar
Salud Mental en niños y adolescentes en situación de desastre
natural
Declaración
de la Unidad de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia de la Clínica
Psiquiátrica de la Universidad de Chile
Los
desastres naturales que han afectado recientemente a la zona central y sur de
Chile pueden aumentar la aparición de trastornos mentales en la población. Los
niños y adolescentes constituyen un grupo especialmente vulnerable para tales
alteraciones lo que pudieran conducir a un mayor impacto en sus desarrollos
personales. Las situaciones experimentadas pudieran producir traumas complejos
con consecuencias psicológicas que pueden relacionarse con el grado de exposición
a la cual se han sometido.
Los
niños y adolescentes son sujetos de derecho siendo imperante que las
necesidades especiales sean atendidas por parte de los adultos responsables y
se realicen intervenciones activas de contención respecto de lo sucedido. La
contención es un derecho y una medida potente de reconducción y de orden que va
a permitir la elaboración de las experiencias vividas desde los niveles más
concretos hasta otros más profundos como las emociones asociadas al sufrimiento
y el temor.
Los
niños y adolescentes son personas que se encuentran en crecimiento y
desarrollo, construyendo activamente su identidad y personalidad, por lo que
las experiencias asociadas al desastre pueden operar como fuerzas estresantes y
de riesgo, pero también como una oportunidad para poder avanzar en la
integración de elementos altamente positivos de cuidado, amor y solidaridad.
Además, la mayor capacidad plástica de sus cerebros en desarrollo, pueden
facilitar que las experiencias vividas sean incluidas como un elemento más de
la vida que se lleva en este país, es decir, el terremoto y tsunami pueden
facilitar el logro de una capacidad de autocontención.
Para
poder comprender y por lo tanto, intervenir en las formas en que se afecta la
salud mental de niños y adolescentes, se pueden establecer diferentes niveles
de impacto según el tipo de exposición a las experiencias traumáticas y eventos
consecuentes.
El primer nivel de exposición a experiencia
traumática corresponde a todos los afectados directamente por el terremoto, es
decir, la población que se extiende desde la Quinta Región a la Novena Región,
incluida la Región Metropolitana.
El segundo nivel de exposición a experiencia
traumática se produce como consecuencia de las necesidades de evacuación y
reubicación de las personas afectadas.
El tercer nivel de exposición a experiencia
traumática incluye a las personas que fueron afectadas directamente por el
Tsunami, es decir, la población que se encontraba en la costa de la Quinta,
Sexta, Séptima, Octava y Novena Regiones.
En un cuarto nivel de exposición a experiencia
traumática se incluyen los afectados que fueron testigos posteriores de las
consecuencias de las evacuaciones cuyas manifestaciones se producen como
incertidumbre y preocupaciones por la situación en que se encuentra los amigos,
familiares y los hogares. Esta exposición puede verse incrementada por las
formas en que son difundidos los hechos a través de los medios de comunicación.
La
intranquilidad civil puede constituir una experiencia traumática que emerge de
manera asociada a la situación de crisis. La manifestación de conductas de
pánico en la búsqueda de provisiones y agua, la presencia de saqueos y la
violencia en las calles afectan a las personas incrementándose las reacciones
de ansiedad y desconfianza de la población ante los informes y reportajes que
los medios de comunicación entregan lo que a su vez se ve incrementado por los
rumores de desorden social lo que puede ser observada en especial en los
lugares de refugio.
Finalmente, un sexto nivel de exposición a experiencia
traumática corresponde a la falta de coordinación y la variabilidad en la
efectividad de las respuestas de los gobiernos regionales y centrales que dejan
a las personas afectadas en ambientes inseguros por días, sumándose a ello el
sentimiento de abandono y de exposición continua a peligro.
Medios de comunicación e impacto
en los niños y adolescentes
La
falta de regulación en la difusión de la información e imágenes asociadas al
desastre pueden transgredir el derecho de contención de los niños y adolescentes.
La importancia de poder moderar y modular las noticias, donde no sólo se narren
los hechos sino que se entregue un significado mediado, es decir, con el
respaldo de los conocimientos de los profesionales de la psicoeducativos
respecto de las expresiones de las personas, contribuye a la construcción de un
sentimiento de mayor certeza y predictibilidad para los niños.
Es
fundamental que en las situaciones de experiencia traumática los medios
favorezcan la contención a través de señales de aliento, de psicoeducación y
apoyo a los diferentes aspectos educativos que previenen la aparición de los
problemas y trastornos en salud mental, sugiriéndose la participación de
personas expertas en salud mental como parte de los equipos de comunicaciones
presentes.
Población de riesgo
Según
el grado o nivel de exposición a las experiencias traumáticas, se pueden
identificar grupos de niños y adolescentes que presentan mayor riesgo de
presentar problemas de salud mental y trastornos mentales.
Los
niños y adolescentes que han tenido que ser trasladados de sus hogares y
separados de sus familias constituyen un grupo de riesgo además de la
emergencia de problemas como la falta de documentación que puede afectar la
reintegración a las actividades escolares y atención en salud.
Otro
grupo lo constituyen los niños y adolescentes que han sido rescatados de
condiciones amenazantes para su integridad y la de sus familias, que han debido
ser reubicados en refugios u otros lugares desconocidos para ellos.
Los
niños y adolescentes que han sufrido la pérdida de sus seres queridos por
fallecimiento traumático constituyen un grupo de especial cuidado.
Problemas de salud mental
emergentes en niños y adolescentes
Las
manifestaciones de los síntomas y cambios en el comportamiento, así como la
manera en que cada niño o adolescente vivencia, comprende y le da significado a
las situaciones experimentadas, variarán según las etapas del desarrollo en que
se encuentren. Es así como los niños pequeños, en período preescolar, pudieran
presentar cambios en la regularidad de los ciclos de sueño, vigilia y
alimentación, comportamientos de búsqueda de proximidad con las figuras de
apego y ansiedad de separación, comportamientos regresivos ( enuresis, cambios
en el lenguaje, etc), temores y fobias, irritabilidad y en algunos casos,
alteraciones más específicas relacionadas con la experiencia traumática de
reexperimentación con pesadillas, comportamiento de evitación, baja de la
atención o hiperactivación ansiosa. Estos síntomas hacen sospechar la presencia
de un trastorno por estrés postraumático por lo que se requiere de atención
especializada.
En el
período escolar, se pueden presentar síntomas similares a los descritos,
apareciendo conductas de rechazo escolar, alteraciones en el sueño, desatención
y temores específicos concretos asociados al desastre natural.
En el
período de la adolescencia, se pueden observar síntomas de ansiedad con
somatización de la angustia, crisis de angustia y eventualmente de pánico,
depresión y consumo de alcohol o drogas con posibles cambios en la conducta,
pudiendo aparecer comportamientos de transgresión de las reglas y de desafío de
la autoridad.
Acciones para intervenir en el
enfrentamiento de la experiencia
Para
poder organizar las acciones de manera coordinada y eficaz, es necesario
establecer diferentes niveles de intervención. Estos niveles son de orden
personal, familiar y social ampliado, destacando la reagrupación de la
comunidad local como un factor primordial de protección.
En la
reconstrucción se debe promover la articulación de las redes sociales y
comunitarias, con liderazgos claros que en conjunto operan como factores de
protección que incrementan la solidez de las uniones de las personas y
disminuyen la ansiedad. Los líderes deben poder conducir a la comunidad como si
esta fuese una familia, es decir, tiene que estar presentes, deben manejar la
información que se tiene, deben promover que las funciones básicas de cuidado,
protección y comunicación se desarrollen.
Además,
se requieren roles claros que permiten la diferenciación lo que ayuda a que los
menores perciban que la rutina o la regularidad se ha recuperado.
Es
necesario que las organizaciones de personas operen con el suficiente grado de
flexibilidad favoreciendo los aspectos constructivos. Es fundamental que las
personas reasuman los puestos de trabajo lo antes posible y se coordinen con
las organizaciones civiles durante el período de crisis.
Intervenciones con los niños y
adolescentes
Como
medidas inmediatas de intervención para los niños y adolescentes, es importante
que tanto las familias como las instituciones de educación entreguen el tiempo
suficiente y de manera escalonada para tratar lo acontecido. La contención de
la familia y de la comunidad debe ser efectuada por los equipos psicoeducativos
que poseen información periódica y clara respecto de las acciones frente a los
eventos como réplicas, asegurar la distribución de los alimentos y agua, etc.
Se debe fomentar la continuación de las actividades normales para el
desarrollo, que los niños jueguen y se diviertan, que comiencen los nuevos
aprendizajes que pueden ser difundidos también a través de los medios de
comunicación.
Es fundamental que la rutina
diaria se mantenga con horarios regulares y predecibles.
Los
colegios deben prepararse para funcionar lo antes posible y generar espacio o
jornadas iniciales donde se traten las situaciones de catástrofe, donde se
medie la expresión de emociones y se fomente la solidaridad y el aprendizaje
sobre la experiencia vivida. Se debe destinar todo el tiempo que sea necesario.
Lo que se aprende
Los
hechos que tienen este carácter impredecible, caótico y traumático, pueden ser
sentidos inicialmente como ajenos a la vida habitual y a sí mismos. Para que se
conviertan en algo constructivo deben ser ubicadas lentamente en nuestra
historia de vida. Esto se denomina elaboración. Es necesario que las
experiencias traumáticas vividas se elaboren para poder continuar el
desarrollo. Es necesario fomentar la integración de la realidad, comprender y
contener las reacciones emocionales bajo el estrés, promover una conducta
activa para retomar el curso regular de las funciones personales en la medida
de lo posible y potenciar las acciones en redes sociales y afectivas.
Las
consecuencias a mayor plazo pueden representar mayores posibilidades para
aprender a tener mayor tolerancia a la frustración y aprender a desarrollar
tolerancia ante la adversidad.
Por
otra parte, es posible que las consecuencias de las experiencias vividas se
traduzcan en la aparición de problemas o alteraciones más intensas y
persistentes en el comportamiento y afectividad de niños y adolescentes. Debido
a lo anterior, es fundamental que se realice una detección temprana de los
posibles trastornos de modo de poder efectuar las intervenciones pertinentes.
Bibliografía:
http://rescatame.wordpress.com/2008/04/02/salud-mental-de-los-equipos-de-primera-respuesta-i/
http://helid.digicollection.org/es/d/Js13489s/8.html
http://www.buenastareas.com/ensayos/Reacciones-Psicoemocionales-Del-Adulto-Mayor-Ante/2318871.html
http://www.med.uchile.cl/2010/marzo/4039-salud-mental-en-ninos-y-adolescentes-en-situacion-de-desastre-natural.html
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